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sábado, 28 de abril de 2018

"La transición española no fue tan perfecta como nos contaron"

El año 2010 fue un punto de inflexión en la historia reciente de España: tras el intento frustrado del juez Baltasar Garzón de llevar a juicio los crímenes cometidos por la dictadura de Franco, la jueza argentina María Servini asumió desde Buenos Aires una causa que parece todavía hoy inviable en el sistema judicial español. La Ley de Amnistía de 1977 supuso aceptar la prescripción de los crímenes cometidos por el régimen y sus colaboradores durante 40 años, a cambio de la liberación de unos cientos de presos políticos. 

Más de cuatro décadas después de la muerte del dictador, algunos jueces españoles siguen denegando el derecho de los familiares de las víctimas a ser, al menos, reparados simbólicamente. No en vano la larga sombra del franquismo se sigue proyectando sobre la vida política y las instituciones de un país que atraviesa una grave crisis política e institucional que algunos analistas se atreven incluso a calificar de crisis de régimen y constitucional. El conflicto catalán podría ser sólo el último de una serie de síntomas. 

En este agitado contexto histórico, los documentalistas e investigadores Lucía Palacios y Dietmar Post mostraron por primera vez en la pasada edición del festival de cine de la Berlinale su documental: La causa contra Franco: ¿el Núremberg español? Con él lanzan incómodas preguntas sobre el bloqueo institucional a la investigación de los crímenes franquistas que apunta a una precaria y dudosa separación de poderes en la monarquía parlamentaria española. Nos reciben en su oficina de Berlín.

Fotografía de Sergi Solanas. © 

¿Dónde nace la idea de su última película? 

Lucía Palacios (LP): Hicimos una película anterior sobre el franquismo, que se titula Los colonos del Caudillo. Esa película culmina en 2010 con una gran manifestación en apoyo al juez Baltasar Garzón, que iba a ser juzgado por prevaricación, no por el intento de investigar los crímenes del franquismo, sino por otro caso curiosamente relacionado con la corrupción del Partido Popular. Los colonos del Caudillo termina justo en ese momento. Era un tema que ya nos tenía atrapados y queríamos seguirlo. 

Dietmar Post (DP): Cuando en 2008 Garzón intentó llevar a juicio a los golpistas [el golpe de Estado de 1936 que generó la posterior Guerra Civil Española], en realidad queríamos hacer una película sobre el juez. Pero como ya estaban en marcha otros proyectos cambiamos de idea. Al acabar nuestra primera película sobre el franquismo, que precisamente termina con la querella argentina, nos dimos cuenta de que había mucho interés. La causa contra Franco: ¿el Núremberg español? nace de una manera casi orgánica. Digamos que Los colonos del Caudillo dio paso de forma casi natural a su siguiente película. 

LP: Efectivamente. La manifestación a favor de Garzón, una de la más numerosas de la democracia española, nos impresionó mucho. También nos impresionó mucho una manifestación paralela de la Falange [partido fascista español]. Ahí nos dimos cuenta de que había que seguir con el tema.

¿Creen que el tópico de las dos Españas se corresponde con la realidad, casi 80 años después del inicio de la Guerra Civil Española? 

DP: Depende. Si miramos los libros de historia, nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿de quién es y a quién beneficia la idea de las dos Españas? Claro que las dos Españas existen de alguna manera y no sólo es un tópico. Hubo una España conservadora, rancia, antimoderna, que quiso evitar el progreso del pueblo español. Una España que, en el fondo, se rebeló contra una democracia. La otra España era mucho más diversa; no solamente eran socialistas, anarquistas y comunistas (aunque estos eran muy pocos en España en la década de 1930), en ella también había gente liberal, conservadores, como es el caso del Partido Nacionalista Vasco, que es conservador y católico. 

¿Quieren decir que la narrativa de las dos Españas la establecieron los vencedores? 

LP: Yo veo eso un poco simplista, porque el poeta Antonio Machado, por ejemplo, ya hablaba de las dos Españas. Algo de lo que nos hemos dado cuenta, y no somos los únicos, es que cuando se habla de Guerra Civil o de guerra entre hermanos, se iguala a las dos partes que están en conflicto. Nosotros hablamos más bien de una guerra de invasión, literalmente, porque como sabemos el Ejército invadió territorialmente España, el territorio de la península, desde África, además de la intervención de los ejércitos alemán e italiano. Todo eso lo explicamos en nuestra última película. Además, sobre todo fue una guerra de clases, porque ¿quiénes lucharon contra quiénes? ¿Quiénes intentan eliminar a quiénes? Esta discusión es mucho más compleja: también se podría hablar de la España pobre y la España rica, de la ultracatólica y la que quería salir del oscurantismo. En el mismo momento en el que se instaura la Segunda República, ya hay confabulaciones y partidos que quieren acabar con ella. En la película aparecen muchísimas entrevistas, incluso con algunas figuras que participaron directamente en la dictadura franquista, como es el caso de José Utrera Molina, uno de los últimos ministros de Francisco Franco. 

¿Cuáles fueron los principales retos para la producción? 

LP: Desde el primer momento quisimos hablar con las personas imputadas por la jueza argentina. Mandamos cartas a los 24 imputados. Y no sólo eso, sino que además fuimos a sus casas, no tanto para grabar con las cámaras, sino para hablar con ellos. Y tuvimos la gran fortuna de que José Utrera Molina nos recibiera. 

DP: En Alemania hay una gran tradición de documentalistas sobre el nazismo. En esa tradición la intención siempre era hablar con todos. Si tú te imaginas un posible juicio, y esa es la idea que está detrás de nuestra película, la jueza o el juez tendría que hablar con todos. No te puedes fiar de todo lo que te cuentan las víctimas, porque también se pueden equivocar. Y hemos intentado seguir de cerca lo que pone en el texto de la querella, que son cientos de páginas. Y ahí hemos buscado quién acusa a quién por asesinatos o torturas. Si no hablas con las dos partes, algo falta. Y claro, fue muy complicado encontrar a alguien en el lado de los imputados. Intentamos también hablar con Martín Villa o con Billy el Niño. Otro logro fue poder hablar con la hija de uno de los golpistas. Siempre buscamos, como el escritor Rafael Chirbes en sus novelas, la multiperspectividad. 

LP: Pero casi nadie nos respondió; sólo las altas instancias del Estado español, para rechazar entrevistas. En la Berlinale también se presentaron dos películas más sobre el franquismo. 

¿Creen que es casualidad o, más bien, se trata del signo de los tiempos? 

DP: No creo que sea casualidad, porque en los últimos 20 años se han hecho muchísimas películas sobre el tema de la memoria histórica en España. Otra cuestión es la visibilidad que tienen o por qué no se ven en la televisión en España. Incluso algunas de esas películas fueron producidas por Televisión Española. Durante la presidencia del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hubo varias películas sobre las fosas, sobre los niños robados. Pero sí es la primera vez que se aborda el juicio a los crímenes del franquismo cometidos después de la Guerra Civil. 

LP: Pero es lógico, porque la querella contra esos crímenes ya existe y sigue abierta, así que es probable que se hagan más películas sobre el tema. Esto no ha terminado: no ha hecho más que empezar, porque es posible que en el futuro haya más querellas o incluso un juicio en España. Este es un tema que no se va a cerrar. Se ha dicho una y mil veces que la transición española fue modélica. 

¿Creen que hay una versión un tanto edulcorada tanto dentro como fuera de las fronteras de España? 

DP: Modélica no fue. Eso está claro. Pero tampoco tan mala. Hay mucha gente ahora en España que ve todo muy negro sobre la transición. Hay que reconocer que eran tiempos muy difíciles, con una oposición que existía dentro del país, pero en la clandestinidad, y una oposición que estaba fuera del país y que llevaba 40 años en el exilio. Y luego había fuerzas reformistas dentro del franquismo, con ganas de cambiar las cosas, o, simplemente, de continuar en el poder. Para poder investigar todo eso habría que abrir los archivos y cuestionar el papel del rey Juan Carlos, que ahora se nos presenta como la persona que trajo la democracia, y no fue así. El sindicato Comisiones Obreras jugó un papel fundamental en su resistencia pacífica contra el régimen. Pero incluso otros grupos como ETA, el GRAPO [Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre] y el grupo de anarquistas MIL [Movimiento Ibérico de Liberación] jugaron un papel. Malo o bueno, ¿quién soy yo para juzgarlo? Todas son cosas que hay que analizar. Y si uno se fija bien, se puede decir que quienes ganaron fueron aquellos que ya estaban en el poder bajo Franco. Económicamente, no creo que se pueda decir que la izquierda sea la dueña del país. 

LP: Mi respuesta es clara: la de la transición es una versión edulcorada. Como con tantas cosas hoy en día, gustan las historias de héroes, las historias que acaban bien. Y la transición acaba bien porque desemboca en una democracia sólida, aunque ahora vemos que no lo es tanto, porque quedaron muchos cabos sueltos. Pero es evidente que se trata de una versión edulcorada: primero, porque no fue fácil, y segundo, porque no fue perfecta. Se vende la idea de que fue tan exitosa que es un modelo que se puede exportar a otros países, como, por ejemplo, Latinoamérica. Y esto no es cierto, porque cada país tiene sus particularidades y porque no fue tan perfecta como nos contaron. Hubo mucha gente que quedó muy descontenta: las expectativas eran muy altas, por ejemplo, con respecto a la memoria histórica. En la década de 1970, mucha gente comenzó a sacar los restos de sus familiares de las fosas. La gente no había olvidado, quería sacar a sus muertos, y esperaba que con el primer gobierno socialista de Felipe González se hiciese algo al respecto. Pero no se hizo. 

¿Hay un apagón informativo sobre ciertos episodios de la historia moderna de España? Por ejemplo, el papel del rey hasta hace muy poco parecía una figura intocable. 

DP: Sí, pero en una democracia no existen personas intocables. En una democracia tú tienes todo el derecho como ciudadano a criticar a tu rey, a tu presidente, a tu canciller. Entre los jóvenes en España hay un déficit democrático, un déficit con el que también nos costó mucho acabar en Alemania: después de la Segunda Guerra Mundial nos costó unas tres décadas escribir la verdad en los libros de texto. Y eso en España lo seguimos notando: los jóvenes se sorprenden con la información que aparece en nuestras películas. El sistema educativo no ha respondido a las preguntas que dejaron abiertas la dictadura de Franco y la transición. 

LP: Creo que ahora los jóvenes comienzan a interesarse por esos episodios históricos, pero este fenómeno también coincide con una época muy compleja. Las redes sociales ofrecen mucha información, pero muy superficial. Ni el sistema educativo ni la prensa tradicional están jugando ese papel ilustrador, sino que lo están jugando las redes sociales entre las generaciones más jóvenes, y eso conlleva cierto peligro. Además,esto está ocurriendo en un momento de crisis política, de crisis democrática y económica. Es una mezcla explosiva. En su película muestran el bloqueo institucional y judicial que hay en España respecto de los crímenes del franquismo tras el fin de la Guerra Civil. 

¿Tienen que venir los impulsos o la presión desde fuera de España para que se mueva algo? 

LP: Creo que ahora mismo, tal y como están repartidos los poderes en España, no es posible. Pero es una opinión personal. Por supuesto que hay jueces que estarían abiertos a la posibilidad de que se enjuiciasen los crímenes del franquismo en España. Pero, como se dice en nuestra película, eso está muy hablado por la gente que ahora mismo tiene el poder de decidir. Y en el caso que nos ocupa, esos son el Gobierno y la Fiscalía General del Estado. Tienen pensado hacer un tercer documental para cerrar su trilogía sobre el franquismo. 

¿Qué idea manejan para esa tercera entrega? 

LP: De momento es una idea, un boceto; no tenemos nada más. 

DP: Queremos mostrar el lado económico, el expolio del franquismo y cómo se enriquecieron los golpistas. 

LP: Y también cómo las grandes empresas españolas, muchas de ellas actualmente multinacionales, se hicieron ricas ya con la dictadura. Eso intentaremos explicar en la tercera película. 

DP: En general, los golpes de Estado casi siempre tienen más que ver con la economía que con la ideología.

LP: Por eso decimos que la Guerra Civil Española fue una guerra de clases. En mi opinión, lo que ocurre ahora en España tiene que ver con las fuerzas económicas, con el orden económico y con cómo está repartida la riqueza en el país.

Entrevista publicada por el diario uruguayo La Diaria.

martes, 19 de febrero de 2013

'No': sobre el pasado reciente y el presente de Chile

Ya acabó el torbellino cinematográfico de alfombra roja y programa inabarcable de la Berlinale, con sus alabanzas y críticas habituales, casi ya cíclicas. Tengo la sensación de que no hay puntos medios: o eres un absoluto amante o un convencido detractor del festival de cine de Berlín. Si yo me tuviera que decidir por alguno de los dos grupos, sin duda me encuadraría en el segundo. Me cansa la Berlinale. Este año conseguí lo que parece imposible en una ciudad donde el festival se hace presente hasta la saciedad: no ver ni una sola película por voluntad propia y no por falta de entradas.

Sin embargo, sí tuve la oportunidad de cubrir el estreno de 'No' en Alemania, celebrado apenas unos días antes del arranque de la Berlinale. 'No' es la última película del director chileno Pablo Larraín, quien esta vez ha contado con el famosísimo actor mexicano Gael García Bernal. 'No' es una crónica histórica en clave de ficción y basada en hechos reales sobre la campaña electoral previa al referéndum celebrado en Chile en 1988: una consulta impulsada por la propia dictadura militar de Augusto Pinochet quien pretendía así darle un barniz democrático a la transición que la coyuntura histórica e internacional le impuso al dictador chileno.

La última película de Larraín, que culmina una trilogía sobre la dictadura pinochetista ('Postmortem' y 'Tony Manero' son las dos primeras entregas), consigue recrear con atino el ambiente que se respiró en Chile aquellos días tanto desde el guión como desde la técnica. Además, Larraín da en la tecla que más duele en países iberoamericanos como Chile, Argentina o España, con dictaduras que marcan a fuego su historia reciente: el director nos recuerda como las sociedades y poderes fácticos de países como los mencionados pasan de puntillas sobre las concesiones que hubo que hacer a los dictadores, en ocasiones también genocidas (como en el caso de Francisco Franco), para acceder a las mieles de las democracias representativas y neoliberales.

Larraín lo dijo alto y claro ante la cámara con la que hice el reportaje para el canal en español de la televisión internacional alemana Deutsche Welle: "Pinochet murió libre y millonario".

miércoles, 29 de febrero de 2012

'Neukölln Unlimited'

"Cuando miro a una familia (extranjera) de 7 u 8 miembros me pregunto cómo puedo integrarla en la República Federal Alemana. (...) De esa manera obtengo una fotografía de ella, y entonces me pregunto si mantener esa familia en Alemania es del interés público del Estado de Berlín o de Alemania". Son las frías y calculadoras palabras del ex ministro de Interior del Estado de Berlín, Ehrhart Körting (SPD), una de las voces que recoge el interesante y recomendable documental Neukölln Unlimited.

Neukölln es uno de los distritos más problemáticos de la capital alemana. Dos estadísticas lo dejan patente: el desempleo ronda el 17 por ciento y alrededor de la mitad de su población depende de las ayudas sociales para llegar a fin de mes. Con una población marcada por la migración, Neukölln es repetidamente utilizado por los medios de comunicación de masas alemanes como ejemplo de la fallidad sociedad "multikulti", utilizando las palabras de la canciller federal alemana, Angela Merkel, y de los problemas sociales derivados de la falta integración.

Sin embargo, la plana mediática germana y el status quo político del país olvidan que los fallos en el proceso de integración no sólo están de la parte de los que llegaron de fuera, sino también de los que siempre estuvieron aquí. Quiero decir que igualmente culpables son los que llevan 25 años en Alemania y todavía no son capaces de hablar mejor o peor el idioma como aquellos alemanes que no son capaces de aceptar que la inmigración ha cambiado irremediablemente los acentos, los colores, los sabores, los olores de Alemania.

El documental Neukölln unlimited nos cuenta la kafkiana historia de la familia Akkouch, da voz a los habitualmente invisibles de esta ciudad y pone en duda todos los lugares comunes manejados por los detractores de esa fallida y criticada sociedad multicultural. El multiculturalismo y la inmigración no son buenos ni malos. Simplemente son.

lunes, 1 de agosto de 2011

¿Sommerloch? No: Quickflick Berlin

¿Quién dijo "Sommerloch" (palabra alemana de difícil traducción, aunque podríamos utilizar la expresión "vacío estival")? ¿Quién dijo que en verano en Berlín sólo se puede salir de fiesta a castigarse el cuerpo y atizarse la mente? Si algo tiene de bueno el vacío es que deja espacio libre para ideas y proyectos más o menos descabellados, llenos de magia y ganas de participar y, sobre todo, de pasarlo bien. La semana pasada algunos tuvimos la oportunidad de asistir a la última edición del CircusRadioShow en un sótano bien pegajoso e interesante. Recomendable si estáis por Berlín para la próxima. Según comentan, es posible que pronto haya una cita mensual del CircusRadioShow.

Otra cita que puede ser del interés de cinéfilos y creadores cinematográficos: la nueva edición del minifestival de cortos exprés, de vocación global y cosmopolita Quickflick Berlin. El tema de esta convocatoria es "Spiegel". Es decir, espejo o reflejo, una palabra bien elástica para la presentación de diversos trabajos más o menos premeditados o espontáneos. Os dejo con la declaración de intenciones de los convocantes del sarao:

"Después del renacimiento del Quickflick Berlin a principios del pasado junio, ya va siendo hora de presentar nuevas películas. La nueva convocatoria ya está cerca. El nuevo tema es "Spiegel" y el parámetro técnico opcional es el pixelado. Bajo estos conceptos uno no puede imaginarse nada de nada, ¿o sí?

Así que pillad vuestra cámara, vuestros amigos, animales y casa, y mezclarlo todo en una obra de arte de hasta 3 minutos de duración. Los cortos serán mostrados en el Multilayerladen, en Kreuzberg, el próximo 11 de agosto a partir de las 20:00 horas. Tenéis hasta el 4 de agosto para entregar vuestros cortos. Vuestro contacto es markus@quickflick.tv. ¿A qué cojones estáis esperando?".


Le Gouffre von Quickflick_Berlin

lunes, 6 de junio de 2011

México está en guerra


México está en guerra desde hace años. Una guerra de todos contra todos en la cual es difícil distinguir quién combate a quién. Lo sabe cualquiera que siga mínimamente las constantes noticias de asesinatos a sangre fría, del hallazgo de fosas comunes con decenas de cadáveres enterrados en cal viva o de los constantes tiroteos que nos llegan sobre todo del norte del país norteamericano. El sucio negocio de las drogas está detrás de tanta violencia. Pero cabe hacerse la pregunta de si el narcotráfico es la única razón de tanta sinrazón, y sobre todo de quién consume la droga que se exporta desde México y que le está costando la vida a tantos inocentes.

Luis Estrada se atrevió con su magnífica y por momentos hilarante película El infierno a meter el dedo en la llaga mexicana. El filme, que tuve la oportunidad de ver en un ciclo en el Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín, recoge con un tono tragicómico los elementos clave de lo que está ocurriendo en México. El infierno es una implacable crónica social de un país que se hunde en unas arenas movedizas donde la ética y la moral brillan por su ausencia, y donde el dinero dicta sobre la vida y la muerte.

Precisamente mañana empieza en la Heinrich-Böll (la fundación del Partido Verde alemán) la conferencia "Criminalidad transnacional organizada y el futuro de la sociedad democrática global", en la que participarán varios ponentes mexicanos. Toda una oportunidad para entender mejor qué está ocurriendo en el país latinoamericano y, en general, este mundo, que parece acercarse cada vez al borde del precipicio.

lunes, 28 de marzo de 2011

'Biutiful'

La última película de Alejandro González Iñárritu es la historia de un hombre acorralado, sin escapatoria alguna. La muerte, en todas sus dimensiones y con todo el peso que arrastra esa palabra, es el hilo conductor del guión protagonizado por Uxbal, el personaje que brillantemente encarna Bardem. Biutiful es una película brutalmente contenida, con algunos destellos de violencia que te golpean como un bate en la cara, y con un desenlace anunciado desde su mismo comienzo. Biutiful es bella y desagarradora. Biutiful es, sin duda, una gran película que podría ser una metáfora del hombre contemporáneo.

La vi en Berlín, y tras salir del cine me comentaron que el reputadísimo Süddeutsche Zeitung había publicado una crítica que ponía en entredicho la verosimilitud de la historia porque González Iñárritu muestra en ella una Barcelona en la que "todas las personas son grises". Os reproduzco dos de los párrafos del texto. No tienen desperdicio: "Este mundo frío sin sol, el espantoso y mísero barrio en el que la pobreza y la suciedad parecen estar pegadas en las paredes de todas las casas, y que desfiguran todos los rostros, se encuentra en Barcelona". Y sigue: "Uxbal apura su vida como si en Barcelona no hubiese ni una oficina de protección del menor y sólo la criminalidad le asegurase una vivienda ruinosa y las pobres comidas que les sirve a sus hijos".

La ignorante ingenuidad con la que la crítica intenta desmontar la película la delata. Supongo que Susan Vahabzadeh habrá estado muchas veces en Barcelona y que por tanto creerá que conoce muy bien la ciudad por haber recorrido en numerosas ocasiones Gràcia, el Born e incluso por haberse atrevido a aventurarse por las calles más estrechas y sucias del Raval, antes conocido como Barrio chino, donde todavía se ven putas y yonquis, aunque cada vez menos. Susan, presumo, no habrá estado nunca en el Hospitalet, en Fondo, en el Prat ni en el Carmelo. Para eso seguramente le faltó el interés, la curiosidad o el tiempo. O es que quizá su espíritu aventurero (de turista postcolonial) tenga un límite. Lamentable.

Susan debería saber que la Barcelona que muestra González Iñárritu no sólo sí existe, sino que además está mucho más cerca de la realidad que la Barcelona de Woody Allen. Y Susan también debería saber que la realidad siempre acaba superando a la ficción.

lunes, 14 de febrero de 2011

'All films before the latest shot'

Por estas fechas, la Berlinale penetra inevitablemente por casi todas las rendijas de la ciudad. Durante los 10 días que dura el festival de festivales de cine de Berlín, la capital se nos llena de cinéfilos auténticos o impostados, muchos de ellos no berlineses. Todos con sus respectivas carteritas y sus ansiosas ansías de engullir cine. Ya sea bueno o malo, pero siempre dentro del espectáculo de alfombras rojas y estrellato. No sé por qué, pero la Berlinale se me antoja como algo cada vez ajeno a la gente de esta ciudad.

Sin embargo, y casi de rebote, ayer me topé con una sorpresa que puede ser considerada como un agradable efecto secundario de esa extraña, desagradable y esperemos que inocua y pasajera enfermedad llamada Berlinale. Me fui al cine Babylon de Rosa-Luxemburg Platz con la intención de ver A serious man de los hermanos Coen. Por error pensé que la pasaban ayer, pero cuando me dijeron que tenía que esperar al próximo domingo, me di cuenta de que tenía toda la semana por delante para ver la filmografía completa de los Coen: desde el pasado sábado y hasta el próximo lunes, la revista zitty, en colaboración con el Babylon, ofrece los 27 años de cinematografía de los geniales cineastas plasmados en sus 15 obras. Todas las cintas en versión original, por cierto. Algo de agradecer.

All films before the latest shot, un ciclo que transcurre paralelamente a la Berlinale y que por tanto excluye de su programa al último filme de los Coen presentado en el festival, True Grit. Ayer, tres de sus grandes cintas: la absurdamente divertida O Brother. Where are thou?, la violentamente contenida No country for Old Men y la simplemente genial e inquietante The man who wasn't there.

jueves, 13 de mayo de 2010

'Sin nombre'



Un bofetada de ficción rodada en forma documental de poco más de hora y media. Un rápido y crudo vistazo a la realidad centroamericana, de la que la violencia y la miseria forman trágicamente parte. No es ninguna novedad cinematográfica, pero a Berlín la película Sin nombre nos llegó un poco más tarde. El filme me dejó seco, casi sin habla. Y también me hizo reflexionar.

Trabajar en una redacción que informa para Latinoamérica desde el corazón de Europa tiene muchas ventajas personales, pero otras tantas desventajas profesionales: te obligas a trabajar siendo un profundo desconocedor del público, la realidad y la intrahistoria para las que informas. Mientras aquí nos rasgamos las vestiduras porque el euro se hunde, porque los bancos ganan menos de lo que debieran ganar y porque el Bayern volvió a hacerse con la Bundesliga, miles de centroamericanos se juegan la vida para alcanzar la tierra prometida estadounidense. Y sus vidas no valen nada.

Y me pregunto: si el reflejo de la realidad mostrado por Sin Nombre es crudo, ¿cuán no lo será la auténtica realidad?

martes, 28 de julio de 2009

'The limits of control'


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The limits of control es la última película de Jim Jarmusch, el director de cine alternativo estadounidense por excelencia del momento. Se trata de una road movie contenida, filosófica y rodada en seis idiomas. Con la participación de figuras como Bill Murray, Gael García Bernal, Luis Tosar, John Hurt o Tilda Swinton, y con un enorme Isaach de Bankolé como protagonista, Jarmusch propone una historia difícil y cargada de simbolismos. Una historia diferente a las películas que hasta ahora había visto de Jarmusch. No me decepcionó, aunque tampoco puedo decir si me gustó del todo: salí del cine diferente y con una extraña sensación de inquietante equilibrio. Sin duda, una película recomendable.

martes, 2 de junio de 2009

'The Gate of Heavenly Peace'



Hace 20 años el ejército chino masacró a una masa de ciudadanos formada por estudiantes, trabajadores y profesores de universidad en la Plaza de Tiananmen. Los hechos pasaron a la historia como "la masacre de Tiananmen" y dejaron tras de sí la simbólica e impresionante imagen de un ciudadano cortando el paso a una fila de tanques del ejército chino. Esa masa ciudadana salió a la calle y tomó la simbólica plaza de Pekín fundamentalmente por dos razones: para pedir reformas democráticas dentro del sistema socialista chino y para denunciar las brutales diferencias sociales que estaba provocando (y todavía provoca) el sistema capitalista de corte neoliberal introducido por el socialismo chino a finales de la década de los 70 para evitar correr la misma suerte que sus "hermanos" de la URSS.

El documental de The Gate of Heavenly Peace aborda con detenimiento (quizá demasiado) el proceso de formación de ese movimiento cívico contestatario: sus líderes, sus contradicciones, su caótica organización. La película fue presentada en la cafetería del diario Tageszeitug (conocido popularmente como Die Taz) esta tarde por el periodista especializado en Asia Sven Hansen, con el que tuve la oportunidad de viajar por China durante dos semanas hace exactamente un año con motivo de la preparación de los Juegos Olímpicos. (Para quien esté interesado, de ese viaje nacieron dos artículos: Una cita que no dará juego y Pekín 2008: el segundo gran salto adelante).

The Gate of Heavenly Peace responde a preguntas sobre lo que ocurrió en aquella primavera revolucionaria de 1989, pero también deja algunas cuestiones en el aire: ¿qué democracia sería viable en el país más grande del mundo, con una población de 1.300 millones de personas? ¿Fueron realistas los estudiantes y trabajadores chinos que se lanzaron a la calle, o como sus colegas europeos de mayo de 1968 lo querían todo y al momento? ¿Camina China realmente hacia su democratización o es realmente imposible gobernar un país de tales dimensiones copiando el patrón de democracia parlamentaria occidental?

Más allá de todas esas preguntas, The Gate of Heavenly Peace deja clara una cosa: en China, el respeto a los derechos humanos brilla por su ausencia. La mezcla del sistema político de partido único socialista con una economía brutalmente neoliberal hace de este país un bomba de relojería que puede explotar de nuevo en cualquier momento.

lunes, 25 de mayo de 2009

'In Berlin': ¿un intento documental honrado?


Un intento de captar el espíritu de esta ciudad. La pregunta es: ¿se trata de un intento honrado o más bien de un movimiento de relaciones públicas y márketing? Es lo que me planteo tras haber visto la película documental de Michael Ballhaus y Ciro Capellari In Berlin.

In Berlin es, por momentos, una película de bella y sugestiva factura que arranca carcajadas y enternece. Busca mostrar la esencia de la capital alemana, convertida en una urbe multinacional y poliédrica referencial en todo el mundo para las artes y la vida placentera, a través de una serie de entrevistas a personalidades como Frank-Walter Steinmeir (actual Ministerio de Exteriores y candidato socialdemócrata a la cancillería alemana), el escritor Peter Schneider, el dj Jeff Mills, la artista Danielle de Picciotto o incluso el propio alcalde de la ciudad, Klaus Wowereit, y también a personajes anónimos berlineses.

Los directores de In Berlin, sin embargo, dejan pasar una magnífica oportunidad para mostrar los conflictos abiertos en la capital alemana, inmersa en un proceso de reconversión urbana y económica que está dando lugar a procesos de gentrificación varios y evidentes contrastes sociales que ponen en peligro su equilibrio. Sólo hace falta echar un vistazo a los apoyos y sponsors con los que cuenta la película para confirmar las sospechas sobre la falta de honradez documental del intento de Ballhaus y Capellari: mucha institución pública y adscrita al Ayuntamiento de Berlín

De todas las figuras que desfilan por el filme, me quedo con la de la fotógrafa-artista Beate Gütschow: entre tantas declaraciones definitivas sobre el carácter único de la ciudad, ella no dice ni una sola palabra en todas sus apariciones. Se limita a sacar fotografías de diferentes relieves urbanos berlineses. Con las imágenes monta posteriormente collages que, creo, representan bastante bien el puzzle urbanístico berlinés. Un caótico puzzle del que habrá ver cómo acaba saliendo esta maravillosa e inquietante ciudad.

jueves, 30 de abril de 2009

Punks de pueblo

Dorfpunks trailer


La historia es sencilla: el verano ha llegado al pueblecito de Schamelenstedt, situado en el Mar Báltico, en el norte de Alemania occidental. Corre el año 1984 y parece que lo único que llega a su hora a la pequeña población son las estaciones del año. Por lo demás, todo parece llegar tarde a Schamelenstedt. Incluso la cultura punk.

Cuatro jóvenes amigos con inquietudes antisociales se disfrazan de punks y deciden montar un grupo de música en el que la pose cuenta más que la composición. ¿Os suena la historia? La diferencia con la historia que probablemente ya os va sonando es que la banda no tiene éxito alguno, de forma que todo queda en una pequeña aventura estival.

Ésta es la breve sinopsis de Dorfpunks (Punks de pueblo, sería la traducción): la película, estrenada recientemente en las salas alemanas, ya había sido presentada en la última edición del festival de cine de la Berlinale. El director, Lars Jessen, adapta con ella el bestseller de Rocko Schamonis.

El filme, pese a presentar ciertas debilidades en el guión, tiene fases muy divertidas que arrancan inevitablemente carcajadas al público. En cierta manera, cualquiera que haya sido joven y rebelde alguna vez se sentirá identificado con algunos de los personajes. Y aquél que ya no sea ni joven ni rebelde, y siga sintiéndose identificado con alguno de ellos, desde luego tiene motivos para preocuparse.

No sé cuándo llegará ni siquiera si llegará a las salas españolas y latinoamericanas. Si tenéis la oportunidad de verla, os hará pasar un buen rato. Recomendable.

domingo, 15 de febrero de 2009

'La teta asustada'

Acaba la semana con nieve y el último día de la Berlinale, el festival de cine del que nadie puede escapar. La teta asustada, de la directora peruana Claudia Llosa, recibió ayer el Oso de Oro a mejor película. Un empujón más al cine latinoamericano.

Hoy tuve la oportunidad de ver la película en un casi lleno Friedrichpalast. Me gustó. Claudia Llosa traza una historia con un ritmo contenidamente tenso, de imágenes maravillosamente realistas sacadas de los barrios marginales de las afueras de Lima. Una historia sencilla y a la vez con fondo. La teta asustada, sin caer en el manido género social, proyecta sutilmente luz sobre las brutales diferencias sociales existentes en Latinoamérica, sobre las avasalladoras relaciones de poder, sobre los modestos y justos sueños de los más pobres. Sin duda, recomendable.



P.D: la película, por cierto, ya se ha estrenado en España.

lunes, 9 de febrero de 2009

'Mitte Ende August'

Sigo enzarzado con mis notas y recuerdos sobre Cuba. Ayer, por fin un domingo libre, encontré un hueco para acercarme a esa maratón cinéfila llamada Berlinale. La ciudad está llena de alemanes y extranjeros que, arrastrando sus bolsas promocionales del festival, parecen correr de un cine a otro para no perder ni un minuto de su preciado tiempo. El pasado sábado, mientras bebía una cerveza con unos amigos, lo que parecía un turista español salió del local donde estábamos tirando de su respectiva bolsa roja promocional mientras murmuraba con voz cansada: "Estoy hasta los cojones de ver películas".

Porque en la Berlinale hay que estar. Y da igual lo que decidas, porque como decidas no estar en la Berlinale, la Berlinale estará en ti. El festival es como Dios: omnipresente y avasallador. Pone en estado frenético a los amantes del cine y transforma en amantes del cine a los que no lo son. Provoca una catarsis colectiva de la que nadie parece poder salvarse. Siendo así, más vale rendirse y dejarse arrastrar por la onda masiva.

El estreno de Mitte Ende August, una libre adaptación del libro de Goethe Wahlverwandtschaften (algo así como "elección de relaciones"), fue la película que elegí. No me convenció en absoluto. Con un inicio prometedor, personajes bien perfilados y una historia verosímil, Mitte Ende August se acaba descubriendo como una película con poco fuste y cimientos poco estables. Mientras la veía, tuve la sensación de que la historia ya había pasado ante mis ojos con anterioridad. El cine alemán, creo, tiende a abusar de historias cargadas de inestabilidad sentimental, silencios, laconismo y relaciones tormentosas.

Mitte Ende August acabó y el público alemán hizo gala de su paciencia para estallar en aplausos cuando la luz volvió a la sala. Yo aproveché el desconcierto para salir de allí lo más rápido y discretamente posible...

sábado, 6 de diciembre de 2008

El cine mudo como arma social

En el número 14 de la Morusstrasse, justo en medio de la colonia Rollberg situada en el mal afamado distrito de Neuköln, hay un interesante proyecto: la asociación Morus 14. Neuköln es conocido, entre otras cosas, por ser el gueto de Berlín: alta tasa de inmigración y una sociedad civil poco estructurada en ciertas de sus partes son los ingredientes que hacen repetir una otra y vez esa falsa reputación.

Morus 14 es una de tantas asociaciones de la capital alemana que intentan convertirse en una herramienta estructuradora de vecindarios más o menos problemáticos. En este caso, la colonia Rollberg, compuesta por bloques de viviendas que pese a encontrarse en el oeste de la ciudad, bien traen al recuerdo la arquitectura socialista del este berlinés. A veces los políticos se olvidan de que para evitar problemas sociales es fundamental la prevención, y ahí entran en juego ese tipo de iniciativas de trabajo social que permiten a los vecinos sentirse parte activa de algo y crear por ellos mismos un lugar de encuentro que fortalezca la sociedad civil de los barrios obreros. Algo de eso tendríamos que aprender en no pocos extrarradios españoles.

¿Cómo llegué al Morus 14? La asociación ha tenido la genial idea de proyectar todos los primeros miércoles de mes clásicos del cine mudo. Todos hemos visto alguna vez cine mudo, pero creo que pocos hemos visto una película muda enterita y muchos menos en una sala de cine, es decir, de forma colectiva. La sensación fue extraña y confortable a la vez: en la sala se juntó una curiosa masa en la que se mezclaban alemanes de diferentes edades con algún que otro turcoalemán, una masa que reaccionaba de forma entusiasta al humor de piruetas corporales de Charles Chaplin en The kid. Estamos tan acostumbrados a ver cine sonoro y en color, que nos sorprendemos cuando nos damos cuenta de que los clásicos del cine mudo nos pueden hacer disfrutar, y mucho.

¿Las próximas citas?: el 7 de enero, Asphalt, de Joe Mays (1929); el 4 de febrero, Tartüff, de Friedrich Murnau (1925); y el 4 de marzo Eine Frau in Paris, del genial Charles Chaplin (1923).




P.D: la entrada es gratuita, pero se aceptan de buen grado pequeñas donaciones que sirvan para mantener el proyecto.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Waltz with Bashir



La historia es relativamente sencilla: Ari Folman, director de cine israelí, tuvo que luchar en la primera guerra del Líbano en 1982. Más de 20 años después, durante una conversación con un viejo amigo, Ari recuerda que participó en esa contienda, pero nada más. Ahí comienza una larga lucha contra su propio olvido en la que poco a poco van apareciendo en su mente retazos de su juventud, flashes del sangriento enfrentamiento en Beirut y sus alrededores. Y esos recuerdos le hacen darse cuenta de que su país, Israel, tiene a menudo una memoria demasiado selectiva.

Waltz with Bashir es el nombre de la película a la que hace referencia la anterior pequeña introducción. Hace poco tuve la oportunidad del verla en el cine, y me dejó un sabor de boca bien extraño. En primer lugar, porque se trata de un género híbrido bautizado como "documental animado": Ari Folman utiliza material real (entrevistas e imágenes de archivo) que filtra a través del tamiz de la animación. La película, por así decirlo, es de dibujos animados: en ella no aparecen actores reales, lo que quizá está estrechamente ligado al hecho de que el director utilice como base de su filme sus recuerdos de la juventud, que se le aparecen por momentos como un borroso y lejano sueño. En segundo lugar, porque Waltz with Bashir, pese a estar producida por un israelí, supone un duro correctivo a la actuación del Ejército de Israel, y en concreto al papel de Ariel Sharon. Ya sabemos que en una guerra no hay buenos ni malos, sino simplemente sufrimiento y destrucción, pero uno espera (quizás inocentemente) que el Estado de Israel sea extremadamente cuidadoso con el uso de la fuerza teniendo en cuenta lo que sufrieron los judíos en el pasado reciente. Pero no, no fue (¿ni es?) así: Ari Folman muestra sin reparo el papel activo que las tropas israelíes jugaron en las matanzas indiscriminadas de civiles palestinos en los campos de Sabra y Chatila durante la primera guerra del Líbano. Una vergüenza para Israel y para el mundo entero.

Otro de los puntos que me chocaron fue el tratamiento por momentos tragicómico de la guerra, enfoque subrayado por el uso de la animación: la guerra es mostrada en ocasiones por Folman como un juego mortal en el que la ineptitud o la falta de experiencia bélica matan ridículamente. Ese tono cínico y burlesco desaparece por completo con los fotogramas que cierran la película: la animación deja paso de forma abrupta a una serie de imágenes reales de víctimas civiles palestinas (niños, mujeres, ancianos) ametralladas por las milicias cristianas falangistas libanesas apoyadas por el Ejército israelí.

Ir a ver una película como ésta no es una decisión sencilla en un país como Alemania, en el que en ciertos círculos te tachan automáticamente de antisemita si se te ocurre entonar una crítica moderada y razonada al Estado de Israel. El público de la sala donde vi Waltz with Bashir quedó en absoluto silencio cuando aparecieron los títulos de crédito: ni uno solo de los espectadores osó levantarse hasta que la pantalla quedó en negro y la sala, en absoluto silencio. Me pregunto si fue por respeto a las víctimas palestinas de Sabra y Chatila, por respeto a las víctimas judías del nacionalsocialismo o por el espectáculo dantesco que inesperadamente acababan de presenciar.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Let's make money...

Let's make MONEY - offizieller Trailer zum Film


Let's make money, la última película del director austriaco Erwin Wagenhofer (creador de We feed the world), da respuesta de manera contundente y sin adornos a las preguntas más pertinentes en la actual época de crisis del neoliberalismo global.

No sé cuándo ni si llegará a las pantallas españolas y latinoamericanas, pero si algún día tenéis la oportunidad de ver el filme, cuando salgáis del cine desde luego entenderéis mejor el sistema de mierda en el que vivimos.

viernes, 17 de octubre de 2008

Vicios y precipicios



Berlin calling es una historia de vicios y precipicios, de música electrónica y caminos que dan a parar a callejones sin salida que en el último momento ofrecen escapatoria. Es la historia de un dj , Ikarus, que nada más que cree en su música. No juzga a nadie y pide que nadie le juzgue.

Berlin calling, creo, destapa la esencia de la capital alemana: muestra a Berlín como la navaja de doble filo que es, como una masa urbana en la que los cambios de ánimo repentinos te pueden hacer sentir estar viviendo sobre los raíles de una montaña rusa.

Berlin calling, con Berlín como escenario de dulce y sosegadora atmósfera apocalíptica, traza una historia posmoderna cargada de bits electrónicos, drogas e inestabilidad emocional con un final medianamente feliz.

En definitiva, una recomendable película para los inquietantes tiempos de crisis moral y financiera en los que nos encontramos metidos hasta el cuello.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Der Baader Meinhof Komplex

La ristra de películas que durante los últimos años han abordado el pasado reciente de Alemania es considerable: Good bye Lenin, La vida de los otros, El hundimiento, etcétera..Casi casi se trata ya de un género propio. Y esas son las cintas que han llegado a las pantallas de fuera de Alemania. Aquí sigue habiendo una lista de directores que se empeñan en mirar atrás para intentar echar luz sobre un país que ha vivido dos guerras mundiales, la guerra fría y la reunificación del país en un solo siglo. Ahora le toca el turno a la RAF.

RAF (Die Rote Armee Fraktion, o la Fracción del Ejército Rojo) o el grupo Baader-Meinhof (en referencia a sus cabecillas militares e ideológicos) salta a las pantallas alemanas de la mano del director Uli Edel. Es curioso: mientras a los extranjeros residentes en Berlín les encanta ir al cine para conocer mejor la historia del país en que habitan, a los alemanes (sobre todo a las jóvenes generaciones) parece darles pereza. Es como si les hubieran machacado durante toda su niñez y juventud sobre el deber de conocer la historia para evitar los errores ya cometidos. "Qué quieres que te diga, yo sé lo que hicieron los nazis, pero qué tengo yo que ver con ello", me dijo una vez un amigo alemán de unos 30 años.

La RAF, un grupúsculo terrorista que sin una base social real o un brazo político aunque con la simpatía de amplios sectores de la población alemana de la RFA, puso contra las cuerdas al Estado alemán occidental durante los 70, y que justificó sus acciones violentas llevadas a cabo por tres generaciones con el sustrato nacionalsocialista que pervivió en la estructura burocrática del República Federal Alemana. Der Baader Meinhof Komplex, basada en el libro de Stefan Aust, el que fuera director del semario Der Spiegel , ha llegado a las pantallas alemanas sin levantar mucha polvareda, pero dividiendo las opiniones, sobre todo entre los descendientes de unos y otros: para los familiares de algunas víctimas, aunque la película haga uso de la violencia de forma banal y por momentos espectacularizada, muestra a la RAF como el sangriento y sectario grupo terrorista que, según ellos, realmente fue; para otros, la cinta es un simple intento de hacer caja a través de la espectacularización (al estilo hollywoodiense) de la reciente y violenta historia de Alemania, sin buscar realmente las raíces de esa violencia ni una auténtica contextualización histórica de los hechos. Personalmente, la película no me desagradó, aunque sé que si fuera alemán, probablemente mi opinión sería distinta...

Si no vivís en Alemania, tendréis que esperar unos meses a poder ver Der Baader Meinhof Komplex. De momento, aquí tenéis el trailer...