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martes, 4 de diciembre de 2012

México: ¿cambio de Gobierno para que todo siga igual?

México tiene un nuevo Gobierno desde el pasado 1 de diciembre. Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), recibió el testigo de manos del ya expresidente Felipe Calderón, del conservador Partido de Acción Nacional (PAN). La llamada ‘guerra contra el narcotráfico’ iniciada por Calderón en 2006 ha marcado a fuego el sexenio legislativo recién acabado: es decir, el despliegue del ejército y la policía en las calles de México para combatir los carteles de la droga y los grupos criminales que operan en el país. 

Aunque el objetivo (oficial) era acabar con el crimen organizado y la corrupción que carcomía México desde hacía años, la política de seguridad puesta en marcha por el Gobierno conservador difícilmente podría haber sido más ruinosa: oficialmente, las muertes derivadas de la narcoviolencia y la violencia estatal superaron las 47.000 hasta septiembre de 2011 (aunque otros medios y organizaciones no oficiales aseguran que las víctimas mortales superan las 70.000 e incluso las 80.000 personas); el enfrentamiento entre los carteles de droga y grupos criminales se ha agravado hasta tal punto que el Estado mexicano ha perdido el control de algunas regiones del país; la corrupción no parece haberse reducido, sino más bien aumentado gracias a los cientos de millones de dólares procedentes del narcotráfico y que fluyen en la circulación legal; al menos 160.000 personas se han convertido en desplazados internos a causa de la violencia generalizada en algunos Estados; y por último, pero no por ello menos importante, las violaciones de Derechos Humanos son actualmente sistemáticas en México.

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jueves, 11 de octubre de 2012

Víctimas de primera, segunda y tercera

“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, gritan los manifestantes, muchos de ellos familiares de asesinados y desaparecidos procedentes de diferentes Estados de México. Es la primera marcha convocada por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) desde que finalizara la caravana por Estados Unidos encabezada por el poeta Javier Sicilia. Medio centenar de personas avanza escoltado por una nube de periodistas además de por un importante dispositivo policial. Su meta: las puertas de la Secretaría de Gobernación, en el centro institucional de la Ciudad de México. Su objetivo: protestar contra la impunidad e injusticia que, en su opinión, han caracterizado el sexenio legislativo que el actual presidente en funciones, Felipe Calderón (PAN), está a punto de culminar.

Un sexenio marcado por una sangrienta guerra contra el narcotráfico iniciada por el mismo Calderón que se ha cobrado cientos de miles de víctimas civiles, militares y policiales, y que, a las puertas de un nuevo gobierno priísta, parece estar entrando en una nueva fase a tenor de las últimas informaciones sobre detenciones y muertes de capos criminales; una nueva fase que podría estar catacterizada por una fragmentación aún mayor de los diferentes cárteles de la droga que operan dentro de las fronteras de México y por un consecuente incremento de las víctimas civiles. La trágica cifra exacta de esta guerra no declarada, la de los muertos y desaparecidos, está por tanto aún por determinar.

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martes, 9 de octubre de 2012

Narcoviolencia y neoliberalismo: ¿dos caras de la misma moneda?

El narcotráfico y la criminalidad organizada derivada del mismo no son fenómenos nuevos en México, como muchos puedan pensar ante la avalancha de informaciones ofrecidas por medios de todo el mundo sobre asesinatos en masa, decapitaciones y descubrimientos de grandes alijos de cocaína o marihuana en dirección a Estados Unidos. Como bien explica Ioan Grillo (periodista inglés afincado en México desde 2001) en su libro El narco, el cultivo de amapola (base de la heroína y el opio) y cannabis en las sierras mexicanas se remonta décadas atrás. Lo relativamente nuevo es lo que Grillo califica de “narcoinsurgencia”: la capacidad que los paramilitares ligados al narcotráfico muestran para poner contra las cuerdas al Estado mexicano.

La periodista mexicana Anabel Hernández, en su libro Los señores del narco, abunda en la idea de que el narcotráfico no es nada nuevo en su país, pero añade un componente político-histórico al origen del poder del que goza el crimen organizado actualmente en México y otros países latinoamericanos: 

“Durante casi una década (1981-1989), la CIA apoyó el movimiento armado de la contra nicaragüense para derrotar al gobierno establecido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). La agencia de inteligencia ejecutó su designio por medio de financiamiento y supuestas misiones humanitarias. Eran los años de la Guerra Fría: Estados Unidos consideraba que el FSLN era un gran peligro para la región debido a sus tendencias marxistas-leninistas, y que en Centroamérica estaba a punto de gestarse una nueva Cuba. (…) Cuando en 1986 estalló el escándalo Irán-contra, el equipo de Reagan reconoció que ‘algunos de los recursos obtenidos por la venta de armas de Estados Unidos a Irán fueron destinados a los contras’. (…) Varios funcionarios de la CIA (…) coludieron con narcotraficantes de América Latina para obtener recursos destinados a la contra nicaragüense.”

Según Anabel Hernández, que se apoya en documentos desclasificados tanto de la CIA como de la DEA, la agencia de inteligencia estadounidense apoyó a los grupos armados contrarrevolucionarios en Centroamérica en detrimento tanto de la salud pública de la población de EE.UU. como de los derechos humanos en América Latina. Una perspectiva histórica que encaja con la opinión de los hermanos Antonio y Alejandro Cerezo: la llamada guerra contra el narcotráfico y el modelo económico neoliberal no son más que dos caras de la misma moneda en México.

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jueves, 4 de octubre de 2012

México y las víctimas de la "guerra contra el narco"

Desde hace unas semanas me encuentro en México, donde, además de conocer este maravilloso país, realizo un par de reportajes para diferentes medios. Uno de ellos versa sobre el papel que juegan las miles de víctimas de la llamada "guerra contra el narcotráfico" y la espiral de violencia desatada en 2006. Iré publicado en la web del colectivo periodístico Contrast una serie de post en forma de resumen sobre la investigación. Aquí tenéis el primero.

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“Enrique Peña Nieto condena el asesinato del diputado electo en Sonora, Eduardo Castro”. “Asesinan a diputado Jaime Serrano”. “91,6 % de delitos no se denuncian en México”. Son algunos de los titulares que los mexicanos reciben a diario en sus teléfonos móviles a través de diferentes servicios informativos. Titulares que resumen la relativa normalidad con la que la ciudadanía mexicana convive con la violencia e impunidad generadas por los enfrentamientos entre los diferentes cárteles y grupos criminales que operan en el país, así como por la llamada guerra contra el narcotráfico iniciada por el presidente en funciones, Felipe Calderón (del conservador Partido de Acción Nacional -PAN-).

Una guerra que Calderón le declaró oficialmente al narcotráfico y al crimen organizado en 2006 y que ya ha dejado tantas víctimas que incluso las cifras de muertos muestran enormes diferencias: mientras la Procuraduría General de la República (PGR) contabilizó más de 47.000 muertos desde 2006 hasta principios de este mismo año, otros medios y organizaciones no gubernamentales hablan de más de 70.000 muertes en el sexenio legislativo que está a punto de acabar. Las víctimas de esta inconclusa guerra sin enemigos evidentes ni facciones claras se van acumulando mientras sus familiares buscan respuestas, justicia y un sitio en el presente y el futuro de la sociedad mexicana.

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sábado, 16 de julio de 2011

De ruido y verdades

Llevamos tantos años en crisis que ya nos hemos acostumbrado a vivir en el abismo. Crisis financieras, tsunamis, Fukushimas, crisis de la economía real, el euro a punto de caer y que vienen los chinos. La excepción se ha convertido en regla y rutina. Y hay mucho ruido, porque es lo que tienen las crisis: opinadores, periodistas y políticos pierden los nervios y el control. Entre tanto grito, se hace difícil encontrar trozos de verdad que nos permitan entender qué es lo que está ocurriendo realmente: es decir, que está crisis no la están pagando sus principales culpables, sino todos nosotros.

Por suerte, siempre quedan miradas y análisis lúcidos de gente que ya tiene muy poco que perder. Prueba de ello es el artículo del ex canciller alemán Helmut Schmidt publicado esta semana en Die Zeit. Aquí, un párrafo impagable: "Me gusta clasificar a la humanidad en tres categorías. En la primera está la gente normal. Seguro que todos robamos manzanas cuando éramos jóvenes, pero después fuimos honrados. Gente normal somos quizá el 98 por ciento. La segundo categoría son los que pertenecen a la rama criminal. Éstos deben responder ante los tribunales, y si son declarados culpables, deben ir a la cárcel. Y la tercera categoría son los inversores bancarios y los ejecutivos de fondos de inversión".

lunes, 6 de junio de 2011

México está en guerra


México está en guerra desde hace años. Una guerra de todos contra todos en la cual es difícil distinguir quién combate a quién. Lo sabe cualquiera que siga mínimamente las constantes noticias de asesinatos a sangre fría, del hallazgo de fosas comunes con decenas de cadáveres enterrados en cal viva o de los constantes tiroteos que nos llegan sobre todo del norte del país norteamericano. El sucio negocio de las drogas está detrás de tanta violencia. Pero cabe hacerse la pregunta de si el narcotráfico es la única razón de tanta sinrazón, y sobre todo de quién consume la droga que se exporta desde México y que le está costando la vida a tantos inocentes.

Luis Estrada se atrevió con su magnífica y por momentos hilarante película El infierno a meter el dedo en la llaga mexicana. El filme, que tuve la oportunidad de ver en un ciclo en el Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín, recoge con un tono tragicómico los elementos clave de lo que está ocurriendo en México. El infierno es una implacable crónica social de un país que se hunde en unas arenas movedizas donde la ética y la moral brillan por su ausencia, y donde el dinero dicta sobre la vida y la muerte.

Precisamente mañana empieza en la Heinrich-Böll (la fundación del Partido Verde alemán) la conferencia "Criminalidad transnacional organizada y el futuro de la sociedad democrática global", en la que participarán varios ponentes mexicanos. Toda una oportunidad para entender mejor qué está ocurriendo en el país latinoamericano y, en general, este mundo, que parece acercarse cada vez al borde del precipicio.