domingo, 25 de diciembre de 2011

El dinero sólo cambia de manos

¿Será el 2012 económicamente peor que el 2011? Depende de cómo se mire y, sobre todo, desde dónde. Si hacemos caso a las predicciones que publicaciones económicas y especialistas del ramo hacen del próximo año, no parece que la omnipresente crisis vaya a aflojar en los principales países del llamado mundo desarrollado: Europa y Estados Unidos. Muy probablemente tenemos ante nosotros más desempleo, más recesión, clases medias y bajas más endeudadas, y Estados más frágiles. En definitiva, tenemos ante nosotros un futuro próximo muy voluble, muy poco previsible. Miramos adelante con cierta inseguridad y también con miedo.

Un par de informaciones que no dejan mucho margen para el optimismo: en Grecia ya hay niños que llegan con hambre a la escuela porque no tienen lo suficiente para comer, mientras en España 10 millones de personas viven con menos de 500 euros mensuales y dos, en situación de "extrema pobreza". A causa de la crisis, sin duda, pero no porque no haya suficiente para todos. A los que están acumulando riqueza se les debería caer la cara de vergüenza ante esta deplorable situación de los pueblos. Pero ya se sabe, la crisis se sufre de una manera o de otra según dónde se esté.

Buena parte de los bancos son corresponsables de lo que está ocurriendo. En su depredadora búsqueda de aumentar siempre su negocio alimentaron burbujas y endeudaron a Estados, familias, pequeños y medianos empresarios hasta límites insostenibles e irresponsables. Ahora están cargados de las llamadas "hipotecas tóxicas" y de productos financieros dañinos que les impiden dar liquidez para que la economía real salga del pozo en el que se encuentra. Es decir, su inmoral voracidad les impide cumplir con su principal función social: no ganar cada vez más dinero, sino apoyar con capital las ideas, los negocios, los sueños de la gente.

Ante tal despropósito, tienen que ser de nuevo los contribuyentes los que salven a la banca. Así nace el eufemismo de "banco malo": bancos cuyo principal objetivo no es hacer cada vez más dinero sino limpiar de "elementos tóxicos" los libros de cuentas de la banca. Con capital público como aval, los "bancos malos" intentan vender en los mercados los "créditos tóxicos" y la deuda que muy probablemente no se cobrará. Si lo consiguen, los contribuyentes no tendremos que pagar la factura del exceso bancario. Pero si no lo consiguen, seremos una vez más todos nosotros los que tengamos que salvar a los bancos, corresponsables de este desaguisado. Es lo que los directivos del primer "banco malo" alemán nos explicaron recientemente en Berlín a un grupo de periodistas extranjeros. De esa charla nació una entrevista publicada en El Economista.

Ocurra lo que ocurra, esta crisis nos debe dejar una lección capital sobre la lógica del sistema capitalista: el dinero nunca se destruye, sólo cambia de manos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Salvar el euro?

Hoy empieza en Bruselas una cumbre que, dicen, marcará el futuro de la moneda común europea, aunque no sean pocos lo que creen que la suerte del euro ya está echada. Angela Merkel, canciller y heredera del europeísmo demócratacristiano alemán (personificado a la perfección por el ex canciller Helmut Kohl, clave para la construcción de las estructuras de la actual Unión Europea tras la caída del telón de acero y la reunificación de las dos Alemanias), lleva meses desplegando con una mano un discurso proeuropeísta e integrador, mientras con la otra practica una política económica de marcado acento nacionalista, egoista y prepotente. Merkel y buena parte del empresariado alemán no entiende que no se puede construir un proyecto de integración económica y política sin tener que ceder parte de las ganacias para que todos los miembros de esa unión puedan ganar un poco.

Hace unos años, cuando la crisis de deuda todavía no había destapado su auténtica gravedad, un trabajador alemán con una importante posición en una empresa naviera del norte de Alemania me dijo: "Cuando los políticos franceses nos dicen que los alemanes tenemos que exportar menos y comprar más, no están diciendo en definitiva que trabajemos menos, cuando en realidad lo que tendrían que hacer ellos es trabajar más". Poco después, el fisco alemán descubrió que esa empresa llevaba a años falsificando sus cuentas. Anécdotas aparte, ese tipo de declaraciones no sólo demuestran un profundo nacionalismo subyacente en la sociedad alemana, que se acaba proyectando fundamentalmente en el plano económico, sino también una perfecta ignorancia del problema que sufre el euro: para Alemania, el país más rico y potente industrialmente de la UE, lo más importante desde la introducción del euro no ha sido desarrollar una unión económica equilibrada y sostenible (con su correspodiente gobierno económico común), de la que todos los miembros pudieran aprovecharse, sino engordar su cada vez más "positiva" balanza comercial a costa del resto, del endeudamiento insostenible de países como Grecia. Y ahora todos pagamos las consecuencias. Como se dice popularmente, la avaricia rompe el saco.

Si todos los países del mundo practicasen el mismo juego económico que Alemania (enorme exportación, bajo consumo interno, congelación de sueldos), el comercio global no sería posible, pues éste sólo funciona si todos los países compran y venden. Y después de haber esquilmado la periferia europea, Alemania ya parece dar por amortizado el euro y estar mirando a mercados extracomunitarios como el latinoamericano, por poner un claro ejemplo, prepárandose para lo que pueda venir. Es el "sálvese quien pueda". Por eso creo que Berlín da por finalizada la cumbre que comienza hoy en Bruselas incluso antes de que empiece. O como dice Werner-Sinn, presidente del instituto económico alemán Ifo y una de las principales y más autorizadas voces del mainstreaming económico germano, "el modelo alemán es el único para países como España y Alemania". ¿Y de verdad quiere salvar esta gente al euro?

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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pasividad ante el terrorismo neonazi alemán

Alguien me dijo una vez que el problema del neonazismo en Alemania no era tan grave como algunos querían hacer creer. Después de casi cinco años en este país, uno empieza a mirar de manera algo más crítica su realidad e historia, y esa sentencia me hizo reflexionar e incluso me llegó a parecer verosímil. Pero hace tiempo que hemos dejado de vivir en el mejor (o menos malo) de los mundos posibles, como demuestra la brutal crisis económica que sufre la eurozona y que parece haber sentenciado ya a la moneda común y la llamada "periferia" de la Unión Europea. Otra prueba de que no vivimos en el mejor de los mundos: la pasividad de las instituciones alemanas y los medios de este país ante la célula terrorista neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista que asesinó al menos a 10 personas de origen inmigrante e hirió a más de 30, algunos gravemente, durante la última década.

Como apunta de manera valiente y bien políticamente incorrecta el corresponsal de La Vanguardia en Berlín, Rafael Poch, "los nazis han matado mucho más que el radicalismo islámico, que en Alemania no ha producido ningún gran atentado. Mucho más que la célebre 'Fracción del Ejército Rojo' de Andreas Baader y Ulrike Meinhof, que produjo 34 muertos entre su fundación en 1970 y su disolución en 1998, sin contar los 27 activistas que la banda dejó por el camino en tiroteos con la policía y huelgas de hambre. Esas violencias, que han inspirado toneladas de obras y titulares de periódico, se quedan muy cortas al lado de la violencia neonazi".

Toneladas de análisis, artículos, libros y programas de televisión dedicados al pasado terrorista de la extrema izquierda, mientras la extrema derecha mataba de manera impune a por lo menos 180 personas desde la reunificación alemana, como apunta la Fundación Amadeo Antonio. Ante tal escándalo, todo son preguntas: ¿por qué el Estado y los medios de comunicación no fueron capaces de reaccionar? ¿O es que no quisieron? ¿Hasta qué punto colaboraron los servicios secretos del Estado alemán con los tres miembros de la célula Clandestinidad Nacionalsocialista y su evidente red de apoyo social? ¿Es esto sólo el final de la violencia neonazi o estamos ante un revival del pistolerismo de extrema derecha ya conocido por este país? Bernd Wagner, ex policía, criminalista y cofundador de la asociación Exit, con el que tuve la oportunidad de hablar para una entrevista para el último número de Setmanari Directa, nos da algunas respuestas. Eligí una frase de la conversación como titular que me provocó un escalofrío al trascribirla: "En Alemania hay miles de militantes neonazis que son potenciales terroristas".

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martes, 15 de noviembre de 2011

Nacionalismo económico alemán

La deuda como arma de doble filo: como herramienta económica noecolonialista, como demuestra con claridad el trágico caso de Grecia, y como soga para la moneda común del euro y, por consiguiente, para ese proyecto político llamado Unión Europea que se nos aparece cada vez más desdibujado, a la espera de la sentencia final mientras agoniza bajo la dictadura de los libres mercados.

El que antaño fuera considerado partido proeropeísta por excelencia, me refiero a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, destapa sin tapujos sus vergüenzas nacionalistas, por mucho que la canciller se esfuerce por hacer malabares dialécticos pidiendo más esfuerzo para hacer frente a la crisis que sufre la eurozona y la unión política europea de la UE. El Gobierno de Merkel ha demostrado durante los últimos años a través de su política económica que le importa más mantener en positivo el balance comercial de Alemania y su tasa de inflación baja que sacrificar algo de la presunta buena marcha de la economía alemana para que a todos los miembros del euro les vaya un poco mejor. Eso es nacionalismo económico. Da la sensación de que Berlín ya da por amortizado el euro en este contexto de brutal crisis económica global que estamos viviendo.

Mientras, parte de la oposición alemana intenta recomponer los fragmentos de ese europeísmo hecho trizas. Es el caso de Los Verdes, un partido en pleno proceso de redefinición identitaria tras sus resultados (peores de lo esperado) en las últimas elecciones regionales de Berlín: mientras otros partidos apuestan directa o indirectamente por menos integración europea, Los Verdes creen que el camino es precisamente el opuesto. Y por ello abogan, por ejemplo, por la introducción de emisión de deuda común europea. Que no sólo se integre la moneda sino también la deuda y las pérdidas, si así fuera necesario. Es lo que me dijo recientemente Gehrard Schick, responsable económico de Los Verdes en el Parlamento alemán, en una entrevista publicada en El Economista.

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domingo, 30 de octubre de 2011

José Mujica: ¿el presidente imposible?

"Mujica, el presidente imposible". Así se tituló un magnífico perfil del actual presidente de Uruguay escrito por Josefina Licitra para el segundo número de la revista Orsai (ejemplar proyecto editorial que, por cierto, acaba su primera etapa con una reciente cuarta entrega). El perfil nos presenta a Pepe Mujica en su entorno más familiar, al tiempo que hace un repaso de la biografía de este presidente tan particular, con una historia tan literaria y romántica. Una historia que hace unos años hacía impensable que Mujica pudiese llegar a presidir el Uruguay algún día: ex guerrillero tupamaro, estuvo a punto de morir tras ser baleado por la policía antes de ser detenido, encarcelado y brutalmente torturado por la dictadura militar de Juan María Bordaberry. Pepe es, en fin, un presidente que parecía imposible, pero que finalmente, contra todo pronóstico, lo fue.

Mujica visitó recientemente Alemania en una gira oficial por Europa cuyo principal objetivo era fortalecer los intereses económicos de ese pequeño país suramericano en un contexto global en que los llamados países emergentes comienzan a ser conscientes de su importancia. Un objetivo bien poco romántico. Tuve la oportunidad de cubrir la conferencia que José Mujica ofreció en la fundación del Partido Socialdemócrata Alemán en Berlín. Mujica se me apareció como un viejito lleno de sabiduría y humor, que parece haber aprendido de sus errores y que afronta los últimos años de su vida con la pesada responsabilidad de que el país que preside aproveche las oportunidades que esta crisis del capitalismo les abre, ironías del destino, a algunos países pobres.

Mujica desplegó un discurso marcadamente realista, pero con vetas del utopismo que caracteriza su combativa biografía: es suficientemente inteligente como para saber que Uruguay no puede prescindir de la potencia comercial de China a pesar de que el gigante asiático sea una despiadada dictadura neoliberal del protelariado; también sabe que necesita del mercado para que la economía uruguaya tome brío; sin embargo, se niega aceptar que no haya diferencias entre izquierda y derecha, y afirma que su corazón sigue siendo socialista, al tiempo que reconoce que en el nombre del socialismo muchos han cometido barbaridades y han enviado a la muerte a millones de personas por querer construir esa sociedad perfecta que nunca llegó ni llegará. Utopismo asesino. Mujica es, en mi opinión, un representante de la izquierda postmoderna latinoamericana, un presidente que ha hecho posible lo que no lo parecía a los 76 años de edad.

jueves, 6 de octubre de 2011

Un viaje y dos reportajes

Imagina que el conflicto palestino-israelí hubiese dejado más de 100 muertos durante los últimos tres meses. Imagina que la aviación israelí hubiese estado bombardeando repetidamente los territorios ocupados de Cisjordania, la Franja de Gaza e incluso enclaves de países vecinos como Egipto y Jordania. Seguro que los medios de comunicación masivos estarían llenos de titulares con expresiones como "agravamiento" o "escadalada de violencia" en Oriente Próximo y especulaciones sobre el estallido de la tercera intifada, esta vez quién sabe si incluso dentro de las propias fronteras del Estado de Israel. Pues la situación que acabo de describir se ajusta a lo que ha estado pasando dentro de las fronteras del Estado turco desde las últimas elecciones celebradas allí a principios de verano. Sin embargo, no he visto que los medios le hayan dado demasiada importancia al asunto, más allá de informar puntualmente sobre un atentado aquí o allá en alguna ciudad turca del Oeste del país. Será cuestión de intereses o de falta de criterio, supongo.

Quien haya estado siguiendo este blog durante las últimas tres semanas, habrá podido leer una serie de siete posts paridos durante un viaje a través de Turquía y el Kurdistán turco (Estambul, Diyarbakir, Batman, Hassankeyff, Armin,...). Partí con el objetivo de diseccionar el actual estado de un conflicto un tanto olvidado, pero que no por ello deja de ser conflicto y bastante grave, por cierto: ya ha dejado alrededor de 40.000 muertos, por ofrecer un dato contundente, y no parece que el goteo de víctimas vaya a parar tan fácilmente. Además de servirme para recopilar material empírico e impresiones a ras de suelo para una próxima tesis académica, el viaje ha dejado sendos artículos publicados por el diario El Economista y el Setmanari Directa, revista semanal editada en catalán. Aquí los tenéis. Que los disfrutéis.

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lunes, 3 de octubre de 2011

Cuatro conclusiones sobre un conflicto olvidado


Empecé este viaje hace dos semanas con el pretencioso objetivo de diseccionar al actual estado de la “cuestión kurda”. Un objetivo extremadamente complicado teniendo en cuenta que nada es lo que parece en un mapa político turco, en el que los intereses de las diversas partes implicadas se entrelazan e incluso se intercambian. Sin embargo, tras una veintena de entrevistas, la lectura de artículos e informes, y la pura observación, puedo decir que he alcanzado una buena visión general de la situación. Lanzo ahora cuatro conclusiones sobre este conflicto olvidado por los medios occidentales:

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viernes, 30 de septiembre de 2011

Acción, reacción, represión

Cuando los conflictos entran en una espiral de violencia, las partes implicadas se enzarzan en una dinámica de acción y reacción. Es el caso de la “cuestión kurda”: tras el atentado de la semana pasada en Ankara, reivindicado por una facción del PKK, las fuerzas de seguridad iniciaron una serie de operaciones que acabaron en tiroteos con miembros del grupo armado. Además, la aviación militar turca sigue intensificando sus bombardeos sobre posiciones del PKK en las montañas del norte de Irak (en Diyarbakir se puede escuchar hasta una docena de despegues de cazas al día). Esta misma semana, el PKK ha secuestrado a once profesores de primaria en diferentes puntos del Kurdistán turco acusándolos de atentar contra los derechos lingüísticos de los kurdos. No en vano, la República fue fundada sobre la base de “una Nación, una lengua, un líder”, valores que explican muchos de los problemas internos a los que se enfrenta en la actualidad un Estado multinacional y multiénico como el turco, así como el culto que siguen rindiendo las instituciones a la figura de Atatürk.

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

La dimensión económica de la "cuestión kurda"



Las imágenes que abren este post fueron tomadas el pasado lunes por la noche en Batman, ciudad situada a apenas 100 kilómetros al oeste de Diyarbakir. Son imágenes de una nueva refriega entre miembros del PKK y las fuerzas de seguridad turcas. La web Bianet, de izquierdas y pro-kurda, informa de que el enfrentamiento comenzó tras el ataque de “supuestos” activistas del PKK contra un coche de policía. Una mujer embarazada y una niña de seis años murieron en el fuego cruzado, y un policía y tres civiles resultaron heridos. La agencia Turkishpress, cercana a posiciones nacionalistas turcas, da por hecho que los civiles murieron por las balas del PKK, y añade que las fuerzas de seguridad turcas acabaron abatiendo a “los tres terroristas del PKK”. Queda patente que el conflicto kurdo también se libra en los medios de comunicación.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

Bienvenidos a Amed, bienvenidos al Kurdistán

La azafata de tierra hizo una mueca de sorpresa al comprobar en mi billete que, efectivamente, mi vuelo era a Diyarbakir. Supongo que, como buen (supuesto) turista, mi destino debería haber sido Antalia o Izmir. Nada más lejos de la realidad. Al tomar ese avión dejaba atrás una fructífera semana en Estambul cargada de entrevistas con académicos, intelectuales, periodistas, cooperantes y gente a pie de calle para dirigirme a uno de los escenarios de la “cuestión kurda”: la capital del Kurdistán turco. La semana que hoy acaba me ha dejado un buen sabor de boca y, sobre todo, creo, una amplia visión general del actual momento que atraviesa el conflicto. Ahora toca ver de cerca en qué medida coincide la teoría con la realidad.

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viernes, 23 de septiembre de 2011

Nada es lo que parece

En la política turca nada es lo que parece. Ésta es una de las máximas con las que se manejan los periodistas extranjeros en este país para intentar no errar en sus análisis. Es algo en lo que coinciden Andrés Mourenza, que trabaja para la agencia EFE y El Periódico de Catalunya, y Ricardo Ginés, quien lo hace para La Vanguardia. No en vano, “sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo” y “mejor me callo” son dos citas sacadas de sus respectivos blogs periodísticos cocinados desde Estambul. Dos sentencias que parecen advertir a cualquiera que se enfrente a la tarea de explicar tanto el conficto kurdo como cualquier otro asunto espinoso de la realidad política interior y exterior de Turquía sobre la dimensión de la empresa. Y en ésas estoy yo.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Conflicto kurdo: entre la búsqueda del consenso y el rebrote de la violencia



“Algo ha pasado en Ankara. Un coche bomba, parece”, me dice nervioso Murat Sofuoglu, coordinador de la ONG Ekopoltik, tras atender una llamada y colgar el teléfono. El diario on-line de izquierdas y pro-derechos humanos Bianet informa de una “explosión en un minibus” en una céntrica calle de la capital administrativa de Turquía, cerca de un edificio gubernamental y una escuela. Hay al menos tres muertos y de decenas de heridos, además de numerosos coches destrozados y cuantiosos daños materiales. Aunque el ministerio del Interior turco no confirma en un primer momento que se trate de un ataque terrorista, las agencias ya apuntan justo después de la explosión a la autoría del PKK: en opinión de los “expertos en seguridad” a los que suelen recurrir las agencias, para los islamistas radicales no tiene mucho sentido realizar un ataque en Ankara, donde precisamente está el Gobierno islamista moderado del primer ministro Erdogan, mientras que para los círculos de la debilitada extrema izquierda el atentado parece demasiado bien preparado.

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martes, 20 de septiembre de 2011

La "cuestión kurda": disección de un conflicto

Oficialmente recibe el nombre de “cuestión kurda“, un eufemismo que sirve para denominar el largo conflicto librado dentro y más allá de las fronteras de Turquía entre el Estado turco y su minoría kurda de entre 12 y 15 millones de personas. Un conflicto cuya expresión más sangrienta es la guerra de baja intensidad que desde la década de los ochenta enfrenta al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) -grupo armado clasificado como terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos- y el ejército y la policía turcas. Una guerra de baja intensidad que ya ha dejado por el camino un reguero de más de 40.000 muertos, además de millones de desplazados dentro de la propia Turquía. Éste es el primer post de un viaje de dos semanas por Estambul y Diyarbakir para intentar diseccionar el actual momento que atraviesa este conflicto sin aparente final.

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viernes, 19 de agosto de 2011

Fuckparade 2011: que no pare la música



El video que abre este post tiene una historia curiosa: fue rodado en el lejano 2000 (cuando Berlín todavía tenía algo de salvaje) por el artista Matthias Fritsch desde uno de los camiones de la Fuckparade. Fritch, que dice querer jugar con el concepto del voyeurismo a través del objetivo de su cámara, colgó el video en internet en 2001. Seis años después, casi como una pieza arqueológica de la Red, el video bautizado como "techno viking" fue descubierto por la comunidad de youtube y se convirtió rápidamente en un trending topic: en sólo seis meses, más de 10 millones de internautas lo vieron, lo que desencadenó una cascada imitadora de 700 versiones del mismo.

Seguro que para muchos de vosotros este espectacular video, que por momentos puede despertar dudas sobre si que lo muestra es el reflejo de la pura realidad o más bien pura ficción, fue el primer y último contacto con la Fuckparade, una manifestación musical de inspiración reivindicativa y berlinesa que nació como oposición a la malograda Loveparade. Mañana, la Fuckparade vuelve a convocar a sus adeptos. Esta vez, con la gentrificación y especulación urbanística tan de actualidad en la capital alemana como caballo de batalla. El lema de la presente edición es una declaración de intenciones: "Fomentar la subcultura! Frenar los desalojos! Usar los espacio libres!". Una cita obligada para conocer lo que hay debajo de la actual fachada berlinesa.

Escuché de la Fuckparade por primera vez en 2003. Alguien me habló de un desfile underground de punks y techneros nacido a finales de los noventa que pretendía mostrar su rechazo a la Loveparade, que de amor y libertad ya no tenía nada de nada, pues había pasado de ser una convocatoria contracultural a un macroevento comercial masivo y masificado. Su triste desenlace, premonizado por el escalofriante lema "baila o muere", puso punto y final a la Loveparade, pero no a su minoritaria oposición a la que el tiempo parecía darle la razón. El mismo 2003 acudí al desfile por curiosidad, y quedé bastante sorprendido por la explosiva mezcla: desde punks borrachos y drogados abroncando a una policía sorprendentemente paciente, pasando por gente que bailaba a ritmo del tecno más oscuro o el drumm&bass más cañero, hasta curiosos que se unían a las carrozas sin saber de qué iba la historia. Todo ello en un ambiente de milagrosa armonía.

Desde 2001, la Fuckparade tuvo problemas para conseguir una convocatoria legal de la marcha, hasta que el Tribunal Contencioso-Administrativo Federal sentenció en 2007 que la convocatoria de fiesta no tenía nada, y la declaró una manifestación pura y dura. Pero una manifestación de carácter festivo donde la música seguía jugando un papel central. Este año, los convocantes no han tenido problema alguno para conseguir el permiso pertinente e incluso han recibido cierta atención de la prensa: la Zitty recoge la convocatoria en su agenda semanal, y medios como la ZDF o radio Fritz han hecho hueco al evento en sus parrillas. Los organizadores cuentan con 18 camiones de diferentes estética y estilo musical, y con la participación de al menos 3.000 personas.

Para Thomas Rupp, portavoz de la organización de la Fuckparade 2011, la cosa está clara: "Apostamos por un desarrollo urbanístico equilibrado y nos oponemos a la expulsión de la subcultura del centro de Berlín". Así lo deja patente el manifiesto de la presente Fuckparade que protesta explícitamente contra el desalojo de casas postokupadas como la Liebig 14 y la Brunenstraße 183. Para Thomas, eventos como la Fuckparade sirven para ganar espacio en el espectro mediático en contra de los inversores y especuladores alemanes y extranjeros, que, en su opinión, están haciendo de la ciudad un casino urbanístico y están acabando con el auténtico espíritu de Berlín y sus habitantes. "Nos vemos como los precursores de manifestaciones musicales como el Mediaspree o el Euromayday, todas hijas de alguna manera de la Fuckparade. Contra el lobby del capital sólo cada uno de nosotros pueda aportar su pequeño grano de arena". Y para ello, la música no debe parar.

lunes, 1 de agosto de 2011

¿Sommerloch? No: Quickflick Berlin

¿Quién dijo "Sommerloch" (palabra alemana de difícil traducción, aunque podríamos utilizar la expresión "vacío estival")? ¿Quién dijo que en verano en Berlín sólo se puede salir de fiesta a castigarse el cuerpo y atizarse la mente? Si algo tiene de bueno el vacío es que deja espacio libre para ideas y proyectos más o menos descabellados, llenos de magia y ganas de participar y, sobre todo, de pasarlo bien. La semana pasada algunos tuvimos la oportunidad de asistir a la última edición del CircusRadioShow en un sótano bien pegajoso e interesante. Recomendable si estáis por Berlín para la próxima. Según comentan, es posible que pronto haya una cita mensual del CircusRadioShow.

Otra cita que puede ser del interés de cinéfilos y creadores cinematográficos: la nueva edición del minifestival de cortos exprés, de vocación global y cosmopolita Quickflick Berlin. El tema de esta convocatoria es "Spiegel". Es decir, espejo o reflejo, una palabra bien elástica para la presentación de diversos trabajos más o menos premeditados o espontáneos. Os dejo con la declaración de intenciones de los convocantes del sarao:

"Después del renacimiento del Quickflick Berlin a principios del pasado junio, ya va siendo hora de presentar nuevas películas. La nueva convocatoria ya está cerca. El nuevo tema es "Spiegel" y el parámetro técnico opcional es el pixelado. Bajo estos conceptos uno no puede imaginarse nada de nada, ¿o sí?

Así que pillad vuestra cámara, vuestros amigos, animales y casa, y mezclarlo todo en una obra de arte de hasta 3 minutos de duración. Los cortos serán mostrados en el Multilayerladen, en Kreuzberg, el próximo 11 de agosto a partir de las 20:00 horas. Tenéis hasta el 4 de agosto para entregar vuestros cortos. Vuestro contacto es markus@quickflick.tv. ¿A qué cojones estáis esperando?".


Le Gouffre von Quickflick_Berlin

martes, 19 de julio de 2011

¿Privatizar para sanear?

El endeudamiento como neocolonialismo económico y Grecia como perfecto ejemplo de ello. Esta frase podría ser uno de los titulares que nos está dejando esta crisis económica. Los grandes poderes económicos y los políticos que les hacen de obediente comparsa proponen ahora un agresivo plan privatizador, dicen que para matar dos pájaros de un tiro: que el Estado griego pueda liquidar parte de su deuda (odiosa) que le asfixia y que su economía pueda salir del hoyo en el que se encuentra a través de un incremento de la productividad y la eficiciencia. Pero, ¿ayudará realmente una privatización masiva a la malograda economía griega o tendrá más bien efectos recesivos letales para su futuro? El precedente de la oriental República Democrática Alemana nos puede dar un par de claves. Os dejo con un artículo publicado recientemente en El Economista.

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“La soberanía griega se verá enormemente limitada”, reconoció el presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, al semanario alemán Focus a principios de julio, poco después de que los ministros de la moneda común desbloquearan el primer tramo de ayudas millonarias del segundo rescate para Grecia. Juncker pareció querer preparar con esa frase el terreno para la propuesta, no exenta de polémica, que había de seguir a su primera y honesta declaración: “Grecia necesitará una solución similar al modelo de la agencia alemana de Treuhand para la ola de privatizaciones que todavía tiene pendiente”, dijo Juncker, haciendo referencia a la institución que se encargó de privatizar por la vía rápida alrededor de 14.000 medianas y grandes empresas estatales de la desaparecida República Democrática Alemana (RDA) y más de 23.000 negocios de más pequeño tamaño, como cines, farmacias, hoteles o restaurantes.

Atenas tendrá que vender 5.000 millones de euros en activos estatales durante el presente año. De no hacerlo así, Grecia se arriesga a incumplir las metas impuestas por la UE y el FMI, que podrían cerrar el flujo de fondos que Atenas necesita para evitar una quiebra de su deuda. En opinión de Juncker, Grecia ha sacado gran provecho del euro, pero ha tirado por la borda esos beneficios a través de un excesivo endeudamiento. Para ejemplificar esa opinión, Juncker dio un dato: “Entre 1999 y 2010, los salarios de los griegos aumentaron un 106,6 por ciento aunque la economía no creciera al mismo ritmo. La política salarial se les fue de las manos y se desentendieron de la productividad”.

Ahora es el momento de que los sectores privados de otros países europeos muestren su “solidaridad”, en palabras del propio Juncker, y se hagan con esos activos estatales de Grecia. Esa masiva ola de privatizaciones debería, según las instituciones europeas, ayudar a que la economía helena retome el camino del crecimiento, cree empleo, salga de la recesión y vuelva a ganar la confianza de los mercados internacionales para poder refinanciarse. Pero, ¿fue precisamente ése el resultado inmediato de la masiva y exprés privatización ejecutada por la Agencia de Treuhand en Alemania del Este?

Economía fallida

La caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 no sólo supuso el fin de la división de Alemania y el principio del fin de la Guerra Fría. También dejó al descubierto la ruina a la que hacía frente el Estado socialista oriental. Como apunta en su artículo Problemas de la unificación interna Manfred Görtemaker, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Potsdam, la RDA, bajo la presidencia de Erich Honecker, “ocultó sistemáticamente la cada vez más evidente miseria y dibujó un cuadro irreal de un Estado sin mayores problemas económicos, pero que en realidad se dirigía a la bancarrota”. Tras la cifra oficial de pleno empleo, la medicina gratuita, los bajos precios de la vivienda o la subvención de los productos básicos de consumo, se escondía una economía altamente improductiva y un Estado enormemente endeudado: según Görtemaker, las empresas orientales eran de media dos tercios menos productivas que las occidentales, además de acumular ingentes deudas y de ser extremadamente dañinas para el medio ambiente.

Ante ese panorama económico desolador, detonante fundamental de la caída del muro como consecuencia del malestar social acumulado durante años entre la población germana oriental, los gobiernos de la todavía dividida Alemania concluyeron que la prioridad era privatizar los activos de una economía socialista centralizada y planificada por el Estado durante décadas. Un Estado que ni siquiera dejó espacio alguno para la iniciativa privada, como sí ocurrió en otros modelos socialistas como el yugoslavo o el chino. De esta forma, y bajo el evidente principio de que una economía sin propiedad privada nunca podía ser efectiva, en marzo de 1990 nació la Agencia de Treuhand, cuyo objetivo principal fue “utilizar la privatización para reducir tan rápido como fuera posible la actividad empresarial del Estado”, como escribe el economista Herbert Brücker, del Instituto alemán de Investigación Económica (DIW), en su libro La privatización en Alemania del Este.

La agencia privatizadora alcanzó su objetivo en poco más de cuatro años: privatizó en ese corto periodo de tiempo el 60 por ciento de las empresas que pasó a poseer tras el hundimiento del Estado socialista. Un objetivo que no resultó precisamente barato para los contribuyentes: por cada marco que invirtió el sector privado para hacerse con una empresa oriental, el Estado tuvo que aportar tres para hacer frente al endeudamiento de las compañías privatizadas o reparar los daños que éstas habían provocado en el medio ambiente.

Ese alto costo respondió en parte a la rapidez con que la agencia quiso ejecutar el proceso privatizador: en lugar de rehabilitar las empresas para luego venderlas, apostó por venderlas y subvencionar al sector privado para que pudiera hacer frente a los altos costos de producción generados, entre otras razones, por la igualación de las dos monedas en julio de 1990, lo que aumentó en el Este los gastos salariales y los precios de consumo mientras la productividad seguía hundida. Esa urgencia privatizadora supuso además una enorme falta de transparencia en la adjudicación de las empresas, pues en lugar de abrirse a concursos públicos, la Treuhand aplicó los llamados “acuerdos informales” con empresarios, muchas veces directamente relacionados con los políticos.

“Tratamiento de shock”

Este concepto de “privatización exprés” vino precedido por el convencimiento del canciller Helmut Kohl (CDU) de que la economía de la Alemania reunificada crecería un 3,75 por ciento en 1990 e incluso un cuatro por ciento en 1991. Algo que efectivamente fue así. Sin embargo, este “tratamiento de shock”, como lo denominan algunos economistas críticos, tuvo efectos claramente recesivos en la economía oriental: pese a la creación de 110.000 nuevas empresas en 1990 en los nuevos Estados federados, su PIB se hundió en 1991 un 37 por ciento con respecto a 1989, mientras el empleo cayó un 45 por ciento entre 1989 y 1992, según concluye Herbert Brücker.

En definitiva, la rapidez con la que la agencia de Treuhand privatizó la economía socialista oriental tuvo más bien efectos contraproducentes en cuanto al crecimiento y la creación de empleo, debido a la incapacidad de las nuevas empresas orientales de competir en igualdad de condiciones con sus hermanas occidentales. Más de 20 años después de la reunificación política y económica de Alemania, los Estados orientales siguen claramente por detrás de los occidentales, con una tasa de desempleo casi el doble de alta (11,6 por ciento), un nivel salarial un cuarto inferior que el del Oeste y un tejido empresarial mucho menos desarrollado. El muro físico que desapareció hace más de dos décadas dejó paso a un muro económico difícil de derribar.

sábado, 16 de julio de 2011

De ruido y verdades

Llevamos tantos años en crisis que ya nos hemos acostumbrado a vivir en el abismo. Crisis financieras, tsunamis, Fukushimas, crisis de la economía real, el euro a punto de caer y que vienen los chinos. La excepción se ha convertido en regla y rutina. Y hay mucho ruido, porque es lo que tienen las crisis: opinadores, periodistas y políticos pierden los nervios y el control. Entre tanto grito, se hace difícil encontrar trozos de verdad que nos permitan entender qué es lo que está ocurriendo realmente: es decir, que está crisis no la están pagando sus principales culpables, sino todos nosotros.

Por suerte, siempre quedan miradas y análisis lúcidos de gente que ya tiene muy poco que perder. Prueba de ello es el artículo del ex canciller alemán Helmut Schmidt publicado esta semana en Die Zeit. Aquí, un párrafo impagable: "Me gusta clasificar a la humanidad en tres categorías. En la primera está la gente normal. Seguro que todos robamos manzanas cuando éramos jóvenes, pero después fuimos honrados. Gente normal somos quizá el 98 por ciento. La segundo categoría son los que pertenecen a la rama criminal. Éstos deben responder ante los tribunales, y si son declarados culpables, deben ir a la cárcel. Y la tercera categoría son los inversores bancarios y los ejecutivos de fondos de inversión".

viernes, 1 de julio de 2011

¿Y qué hay de la democracia y los DDHH?

Crisis significa cambio y el mundo está sumido en un proceso de profunda transformación de consecuencias todavía impredecibles. El reparto del poder político-económico está sufriendo unas mutaciones mucho más rápidas de lo que se hubiese podido predecir hace unos años. Alemania, por supuesto, no escapa a este proceso. La perfecta expresión de ello fue la visita del primer ministro chino, Wen Jiabao, esta semana a Berlín.

La canciller Angela Merkel, sí, tuvo agallas para nombrar el asunto de la falta del respeto de derechos humanos en el gigante asiático en la rueda de prensa conjunta con Jiabao. Pero lo hizo con guante de seda: si bien Merkel celebró la reciente liberación de dos disidentes por parte del régimen capitalista autoritario chino, la canciller no se atrevió siquiera a pronunciar la palabra "disidente" en su alocución. Alemania tiene demasiados intereses económicos en juego como para ponerlos en peligro por un asunto de "derechos humanos y libertades individuales" (Sólo un dato: Wolkswagen ya vende un millón y medio de autos anualmente en el mercado chino. Su objetivo a corto plazo es alcanzar la cifra de tres millones).

Berlín, que ha estado desplegando una política económica marcadamente nacionalista durante los últimos años, parece estar ya preparando el terreno para la era post-euro, y mercados emergentes como China, cumplan o no los estándares democráticos pertinentes, serán imprescindibles en esa nueva fase del panorama comercial internacional. Lejos queda la recepción oficial por Merkel del Dalai Lama en 2007. ¿Dónde quedan ahora los derechos humanos y la democracia? Otro indicador más del papel que jugará China en el futuro próximo es su compra de deuda pública europea: como ya ha demostrado la crisis griega, la adquisión de deuda es una herramienta esencial para el neoloconialismo político y económico del siglo XXI.

Hasta ahora eran esas cunas de la democracia occidental las que exigían a países como China mejoras en los estándares democráticos y el respeto de las libertades individuales y los derechos humanos. Ese tono, como demuestra la actitud de Merkel frente a Jiabao esta semana, ya se va suavizando y casi adopta una posición minimalista más de cara a la opinión pública que como auténtico reflejo de las relaciones chino-germanas. ¿Será el siguiente paso ver cómo la élite china pide al Gobierno alemán que recorte las libertades individuales para aumentar la productividad de la locomotora económica europea? Démosle tiempo al tiempo.

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Guerra contra el narco?

Hay dos formas de mentir: decir mentiras o decir medias verdades. Cualquiera de las dos modalidades sirven para manipular a la opinión pública y alejarla así de las diferentes dimensiones de la verdad, que es poliédrica. Los medios de comunicación públicos y privados de las llamadas democracias occidentales parlamentarias también sufren manipulación y censura hoy en día. La actual censura es, sin embargo, más sutil y estilizada que antes. Y, por tanto, más difícil de detectar y combatir.

Durante la conferencia organizada la semana pasada por la Fundanción Heinrich Böll sobre la criminalidad transnacional se escucharon muchas opiniones sobre el caso de México y su supuesta guerra contra el narcotráfico, pero se pueden extraer algunos puntos compartidos por los participantes en panel sobre el problema mexicano: la solución de la violencia que azota México pasa por la despenalización del consumo de drogas (en México y el resto de países receptores de la droga), la educación preventiva sobre el consumo y la eliminación de los evidentes relaciones que existen entre el crimen organizado y el poder institucional, ya sea económico y político. Ese punto es uno de los que aborda precisamente la periodista mexicana Anabel Hernández en su libro Los señores del narco, participante en el panel sobre la guerra de México.

Porque, ¿es una guerra contra el narco lo que está ocurriendo en México? Ante esta pregunta, Anabel Hernández plantea una tesis políticamente bien incorrecta y, por tanto, poco mediática, poco presente en los medios de comunicación tradicionales: la guerra contra el narco declarada por el presidente mexicano, Felipe Calderón, no es tal, sino una guerra contra todos los cárteles de la droga excepto uno, el de Sinaloa, el más fuerte actualmente en México.

Según Anabel, Calderón heredó la táctica de su antecesor, el conservador Vicente Fox, y aplica así la máxima de "si no puedes con tu enemigo, únete a él": ante la imposibilidad de acabar con el narcotráfico ante la enorme y objetiva demanda de drogas procedente de los países ricos, tanto Fox como Calderón apostaron por apoyar a uno de los cárteles, que debía monopolizar así el narcotráfico y acabar con a guerra entre los grupos del crimen organizado, que ya ha dejado casi 40.000 muertos. ¿Una tesis verosímil? En mi opinión, mucho más que las explicaciones que nos ofrecen los medios de comunicación de masas, con sus reiteradas medias verdades o sus directas mentiras.

lunes, 6 de junio de 2011

México está en guerra


México está en guerra desde hace años. Una guerra de todos contra todos en la cual es difícil distinguir quién combate a quién. Lo sabe cualquiera que siga mínimamente las constantes noticias de asesinatos a sangre fría, del hallazgo de fosas comunes con decenas de cadáveres enterrados en cal viva o de los constantes tiroteos que nos llegan sobre todo del norte del país norteamericano. El sucio negocio de las drogas está detrás de tanta violencia. Pero cabe hacerse la pregunta de si el narcotráfico es la única razón de tanta sinrazón, y sobre todo de quién consume la droga que se exporta desde México y que le está costando la vida a tantos inocentes.

Luis Estrada se atrevió con su magnífica y por momentos hilarante película El infierno a meter el dedo en la llaga mexicana. El filme, que tuve la oportunidad de ver en un ciclo en el Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín, recoge con un tono tragicómico los elementos clave de lo que está ocurriendo en México. El infierno es una implacable crónica social de un país que se hunde en unas arenas movedizas donde la ética y la moral brillan por su ausencia, y donde el dinero dicta sobre la vida y la muerte.

Precisamente mañana empieza en la Heinrich-Böll (la fundación del Partido Verde alemán) la conferencia "Criminalidad transnacional organizada y el futuro de la sociedad democrática global", en la que participarán varios ponentes mexicanos. Toda una oportunidad para entender mejor qué está ocurriendo en el país latinoamericano y, en general, este mundo, que parece acercarse cada vez al borde del precipicio.

jueves, 26 de mayo de 2011

'Stunde der Selbstkritik'

Es evidente: el levantamiento cívico, pacífico y democrático de base iniciado en España el pasado 15 de mayo ha sobrepasado las fronteras. La palataforma Echte Demokratie Jetzt Berlin (Democracia real ya Berlín) nació la semana pasada y cuenta con una salud envidiable. Así las cosas, es normal que los alemanes comiencen a mirar con una mezcla de curiosidad y quizá envidia lo que está ocurriendo en España. Una prueba de ello: desde el diario alemán Taz le pidieron a un humilde servidor de la información un artículo de opinión sobre el pasado, el presente y el futuro de la ya bautizada como "Spanish revolution". No pude decir que no. El título del artículo es toda una declaración de principios: "La hora de la autocrítica". Para aquéllos que no sepan alemán, adjunto la traducción correspondiente al castellano:

Aus Selección de reportajes

“'Esto es democracia y no lo de Sol!' era uno de los lemas coreados por los simpatizantes del conservador Partido Popular (PP) tras su aplastante victoria del pasado domingo en las elecciones regionales y municipales en España. Los conservadores contraponían así la superioridad del PP, que en las municipales aventajó en más de dos millones de votos a los socialdemócratas del PSOE del todavía presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con las manifestaciones, acampadas y plataformas cívicas nacidas espontáneamente el pasado 15 de mayo al calor de las redes sociales digitales. Un movimiento que, con asambleas diseminadas por todo el país, tiene su corazón en la céntrica plaza madrileña de la Puerta del Sol, donde siguen acampados cientos de ciudadanos indignados con el sistema, de momento hasta el próximo domingo.

Pero se engañan los votantes del PP si creen que la alternativa electoral mayoritaria es la solución de los tres graves problemas que acucian a España, y por extensión también a Europa y Alemania. El primero, y principal desencadenante de las protestas, es la galopante crisis económica que está sufriendo el país. Una crisis que ha elevado la tasa oficial de desempleo por encima del 20 por ciento y destruido numerosos sectores productivos, así como miles y miles de pequeñas y medianas empresas. Una crisis sistémica causante de un 45 por ciento de paro juvenil, recortes salariales, el aumento de la edad de jubilación, el desmantelamiento del ya de por sí modesto Estado del Bienestar español y el desahucio de 300.000 familias. Todo ello mientras las 35 empresas del IBEX, el índice bursátil español, registran beneficios récord.

Se engañan los votantes del PP porque su apuesta electoral forma parte del problema, y no de la solución. El partido conservador ha sido partícipe y promotor del modelo económico que, junto a la especulación financiera internacional, ha llevado al borde del precipicio a la economía española: la sobredimensión de los sectores inmobiliario y del turismo, la insuficiente inversión en I+D y educación, el poco o nulo control de la concesión de créditos bancarios, el gasto público descontrolado en proyectos arquitectónicos de corte faraónico son las principales causas de esta crisis. El PP ha dado el golpe en las últimas elecciones municipales y autonómicas, y muy probablemente se hará con el Gobierno central en los próximos comicios generales, gracias, en parte, a la promesa de crear millones de puestos de empleo. Pero los conservadores no dicen cómo. Ni siquiera las viejas recetas neoliberales parecen ya valer.

El déficit democrático que padecen el sistema político y las instituciones españolas es el segundo gran problema. Empezando por la corrupción, que está carcomiendo la legitimidad de muchos representantes de lo público en ayuntamientos y gobiernos autonómicos. Un dato estremecedor: las listas (cerradas) de los principales partidos para las elecciones del pasado domingo presentaban más de 100 candidatos salpicados por casos de corrupción. A ello hay que añadir la actual ley electoral, hija de la alabada transición española y de la Constitución del 1978, que beneficia a los grandes partidos. La hace 30 años incipiente democracia española necesitaba de Gobiernos fuertes y estables para aguantar el terrorismo de izquierda y derecha. Quizá hace 30 años esa ley electoral proporcional ayudara a salvar a la joven democracia española. Hoy la está ahogando.

El tercer problema: el Estado español ha estado viviendo por encima de sus posibilidades. La administración ha gastado más de lo que se podía permitir y se ha equivocado en la forma de invertir el dinero público. Pero también los ciudadanos han contraído más deudas de las que podían hacer frente. Es la hora de la autocrítica: los españoles han tomado parte de un modelo económico que no era más que una ilusión de bienestar y que, como la novela de Gabriel García Márquez, era la crónica de una muerte anunciada. Porque bienestar no es comprarse un coche cada cuatro años, ni adquirir a crédito viviendas sobrevaloradas. Bienestar es que la gente pueda vivir de un trabajo digno, tener acceso a viviendas a precios normales así como a servicios públicos innegociables como la sanidad o la educación. El consumismo fomentado por el poder durante las últimas décadas pasa ahora factura a la sociedad española. Y son las clases medias y bajas las que tienen que pagar el precio de ese enorme endeudamiento.

Recientemente se hacía pública la cifra: los ayuntamientos españoles adeudan 35.000 millones de euros a pequeñas y medianas empresas que dan empleo a más de cuatro millones de personas. Si se cumplen los peores augurios, esa deuda llevará a la quiebra a miles de empresas, lo que elevará aún más las cifras de desempleo, ya hasta niveles insostenibles. Los dos grandes partidos han evitado hablar de este inmenso problema durante la campaña en una especie de pacto de no agresión. Los economistas más agoreros se atreven a predecir que el paro superará el 30 por ciento. Cuando esto ocurra, aquéllos que votaron al PP por fin se darán cuenta de que su decisión fue un error, porque lo que votaron fue parte del problema y no de la solución.

España necesita una refundación democrática, una segunda transición que, de momento, parece imposible a través de los grandes partidos tradicionales. Ello explica la espontánea reacción de miles de personas que salieron la calle pidiendo una democracia verdadera. Esta oposición, de momento extraparlamentaria, debería hacer reflexionar a ciudadanos y políticos, quienes deben reconsiderar su papel en una democracia parlamentaria de baja calidad como la española y participar de forma activa en el proceso de cambio. Nadie sabe todavía cuál será el alcance de esta revolución pacífica, ni qué objetivos alcanzará. Sin embargo, una cosa está clara: España ya nunca volverá a ser la misma. Tras el pasado 15 de mayo, algo ha cambiado en el país. Para siempre."

viernes, 20 de mayo de 2011

Las voces del Antiguo Régimen



"Es intolerable que haya una acampada en la Puerta del Sol. Eso no se puede consentir. En ese sentido aplaudo la decisión de la delegación del Gobierno de Madrid de desalojar la plaza, porque esa acampada se podría haber convertido en un auténtico foco de problemas".

"Este tipo de joven que tenemos no va a votar".

"Uno de los líderes es un abogado que está opositando. (...) Y no hay nada más burgués que un abogado opositando".

"Los jóvenes de hoy en día viven mucho mejor que los de hace 20 o 30. años (...) Ahora tienen problemas, pero ahora hay unas ventajas, como por ejemplo las redes sociales de comunicación..."

Son frases arrancadas de una tertulia de la Radio Nacional de España, la radio pública estatal, la que está pagada por los impuestos de todos los ciudadanos del Estado. Los que hablan son periodistas. Al final, entre risas, reflexionan y admiten que están "hechos unos carcas". Es la única parte de la conversación que es capaz de captar la verdadera esencia del momento histórico que están viviendo las Españas. Sin duda, los que hablan son la voz del Antiguo Régimen, los representantes de la sociedad analógica, los que todavía pueden sacar provecho de una posición de relativa comodidad económica y altura social. Los que se permiten el lujo de hablar con paternalismo y superioridad sobre los jóvenes y no tan jóvenes que han salido a la calle para mostrar su cansancio. Los que siguen utilizando conceptos de siglo XX como "burguesía" para analizar protestas del siglo XXI, que están mucho más allá, que se mueven en otros parámetros. Los que dejan claro que no son capaces de entender lo que está ocurriendo porque, sí, en efecto, son unos carcas, siguen anclados en el pasado.

Pero la voz del cambio y la indignación rompe el aparente equilibrio y unanimidad que gobiernan la conversación. La voz se llama Cristina y es de Burgos. Se llama Cristina y es de Burgos, pero podría ser Gonzalo de Murcia, Damián de Lugo o Mireia de Barcelona. Porque es la voz de los que se sienten agredidos por el desdén de esos contertulios que cobran de una radio que se llama pública, pero no parece que actúe como tal. La voz de Cristina es un torrente imparable de sentido común. Para mi hay una frase que resume a la perfección su posición y la de todos aquéllos que han salido a la calle para no abandonar la protesta ante unas elecciones autonómicas y municipales que ya son anecdóticas y secundarias porque hay mucho más en juego que el voto del próximo domingo. "Ya no es el momento de la indignación. No. Ahora ya es el momento de la reacción".

Reacción es la palabra, porque la indignación y el hartazgo hace tiempo que se vienen acumulando. Y el vaso se ha derramado. Razones hay de sobras, como resume telegráfica y exactamente Ignacio Escolar en su post "Hartos del votar y callar". Sí, perdón, sí se puede consentir una acampada en la Plaza del Sol. Lo que no se puede consentir es que en España haya un 45% por ciento de paro juvenil, además de cinco millones de desempleados; que el 63 % de los trabajadores vivan con 1.000 euros o menos en un país donde los precios no han hecho más que subir desde la introducción del euro; que casi 300.000 familias hayan sido expulsadas de sus viviendas por no poder pagar la hipóteca, y que, sin embargo, les sigan debiendo a los bancos el dinero que no valen esas viviendas. Todo ello mientras las empresas del IBEX baten récord en ganancias y las pequeñas y medianas empresas se hunden en la miseria, y se recortan las pensiones y los salarios. Y entretanto los grandes partidos tradicionales se muestran incapaces de reaccionar ante la demanda social, y apuntalan con su ineptitud y su inútil intercambio de reproches el déficit democrático que viene ahogando desde hace años esta democracia parlamentaria. ¿Qué es lo que realmente no se puede consentir, señores contertulios?

Muchos somos los españoles residentes en Berlín. Algunos hace muchos años que viven aquí. Otros llegamos hace unos cuantos años tras preveer la que se nos venía encima ante un modelo económico que, como la novela de Gabriel García Márquez, era la crónica de una muerte anunciada. Otros cuantos, muchos también, llegaron más recientemente huyendo de la tierra quemada que ha dejado tras de sí el desarrollismo sin freno y un modelo especulativo sin bases económicas fuertes ni una visión a largo plazo. Sí, la sociedad española también es culpable por haber participado de ese falso bienestar a crédito, por haber estado viviendo por encima de sus posibilidades sin pararse a reflexionar sobre lo que estaba ocurriendo. Pero ya tendremos tiempo de hacer autocrítica. Porque ahora ya no es momento ni siquiera de indinarnos con nosotros mismos. Ahora es el momento de la reacción.

Podríamos mirar para otra parte, pues nuestra situación aquí es más o menos cómoda. Pero no todos somos así: en Berlín ya hay un colectivo de españoles que cuenta con una organización embrionaria. Se formó ayer ante la embajada española en Berlín para mostrar solidaridad con las manifestaciones y concentraciones de España y para explicar a los alemanes qué está pasando en nuestro país. Porque sigue siendo nuestro, y algún día nos gustaría tener la oportunidad de volver. Esta tarde hay otra asamblea organizativa en el Lustgarten. Y mañana, una manifestación convocada a las 19:00 frente a la Puerta de Bradeburgo.

Tenéis toda la información en los siguientes enlaces:
http://democraciarealyaberlin.com/
http://www.facebook.com/event.php?eid=103153336442267&ref=ts
http://vimeo.com/groups/berlinya


Dia 1 - Organización Democracia Real Ya Berlin from Albert N. Romero on Vimeo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Contra el racismo y la discriminación

Sobre las ocho de la tarde de un día cualquiera en la terraza de un hostal de la cadena Aohostels situado en la Lerhterstrasse 12. Cuatro españoles disfrutan entre risas de unas cervezas. De repente, una chica se les acerca para pedirles un favor: "¿Podríais preguntar si tienen habitaciones libres en este hostal? A mi me han dicho que no, y sospecho que no me quieren alojar".

Uno de los interpelados se ofrece voluntario. Entra en el establecimiento y pregunta en la recepción si hay habitaciones libres. "Por supuesto. ¿La quiere individual, doble o colectiva?". El voluntario sale casi sin creérselo: efectivamente, los trabajadores del hotel se niegan a hospedar a la chica. "¿Por qué?", se pregunta ella angustiada, asegurando que tiene dinero para pagar. "Por racismo, creo", le contesta el voluntario. Ah, perdonad, se me había olvidado explicároslo: la chica era rumana, gitana y caminaba con dificultad porque tenía dos prótesis en las piernas.

El voluntario, todavía incrédulo, decide entrar con la chica para pedir explicaciones conjuntamente en la recepción del hotel. El empleado se da cuenta de la emboscada y baja la mirada mientras se sonroja. "Lo siento, pero es nuestro derecho de admisión", es la única respuesta que reciben. De nuevo, incredulidad y ahora también indignación. La chica da las gracias al grupo y se va llorando en busca de otro alojamiento donde la admitan. Si es que lo encuentra.

Casos tan evidentes de racismo y discriminación contra el colectivo gitano se dan a diario en Berlín, sospecho. Casos que, de los que a menos que seas testigo y te atrevas a denunciar, quedarán impunes y desconocidos para esta sociedad instalada en la fantasía de vivir en el mejor de los mundos posibles. ¿Quién dijo que el racismo en un país como Alemania no es un problema? Creo que un tal Sarrazin sentenció que la culpa era de los otros.

Por suerte, hay gente que se organiza y no calla ni se deja callar. Es el caso de la asociación juvenil gitana Amaro Drom, con sede en el barrio de Neukölln, distrito que de inmigración sabe un poco más que Sarrazin, al que no se le ve mucho por allí, por cierto. El próximo sábado 7 de mayo se celebra en la Boddinstrasse y a partir de la 15:00 horas el festival callejero de cultura y música Herdelezi Roma.

"Herdelezi" es el día de San Jorge, una de las festividades más importantes para los gitanos musulmanes y ortodoxos, sobre todo del sureste de Europa. El festival, organizado por Amaro Drom, convertirá la calle en un escenario por el que desfilarán músicos, actores y poetas, y que acogerá debates sobre la situación del pueblo gitano en toda Europa. Un festival que debe servir para hacer visible lo invisible: el racismo y la discriminación que este pueblo sigue sufriendo bien entrado el siglo XXI en el mismo corazón de Europa.

jueves, 21 de abril de 2011

La cara B del mercado laboral alemán

Desde que el semanario Der Spiegel publicara el pasado enero en una brevísima, casi marginal nota, que el Gobierno de Angela Merkel estaba mirando fuera de las fronteras alemanas en busca de trabajadores cualificados, y dados los dramáticos niveles de desempleo que se sufren en España y en otros Estados del sur de Europa, se ha hablado mucho de las oportunidades laborales que ofrece Alemania.

Desde entonces, se habla mucho de hacer las maletas y marchar a Alemania para encontrar trabajo. Sin pensárselo demasiado, sin saber la lengua. A la aventura. Y si bien es cierto que el mercado laboral alemán necesita cubrir urgentemenre puestos vacantes, generalmente no se habla tanto de los sueldos de miseria que pueden llegar a pagar los empresarios germanos (gracias a la inexistencia de un sueldo mínimo profesional) o del desempleo estructural que arratastra desde hace años la llamada locomotora económica europea.

La desesperación ante el paro se impone al sosiego a la hora de analizar la cara B de la realidad del mercado laboral. Aquí no es todo oro lo que reluce. Sobre todo esto y más, os dejo con un artículo que publiqué recientemente en El Economista. Aquí lo tenéis.

lunes, 28 de marzo de 2011

'Biutiful'

La última película de Alejandro González Iñárritu es la historia de un hombre acorralado, sin escapatoria alguna. La muerte, en todas sus dimensiones y con todo el peso que arrastra esa palabra, es el hilo conductor del guión protagonizado por Uxbal, el personaje que brillantemente encarna Bardem. Biutiful es una película brutalmente contenida, con algunos destellos de violencia que te golpean como un bate en la cara, y con un desenlace anunciado desde su mismo comienzo. Biutiful es bella y desagarradora. Biutiful es, sin duda, una gran película que podría ser una metáfora del hombre contemporáneo.

La vi en Berlín, y tras salir del cine me comentaron que el reputadísimo Süddeutsche Zeitung había publicado una crítica que ponía en entredicho la verosimilitud de la historia porque González Iñárritu muestra en ella una Barcelona en la que "todas las personas son grises". Os reproduzco dos de los párrafos del texto. No tienen desperdicio: "Este mundo frío sin sol, el espantoso y mísero barrio en el que la pobreza y la suciedad parecen estar pegadas en las paredes de todas las casas, y que desfiguran todos los rostros, se encuentra en Barcelona". Y sigue: "Uxbal apura su vida como si en Barcelona no hubiese ni una oficina de protección del menor y sólo la criminalidad le asegurase una vivienda ruinosa y las pobres comidas que les sirve a sus hijos".

La ignorante ingenuidad con la que la crítica intenta desmontar la película la delata. Supongo que Susan Vahabzadeh habrá estado muchas veces en Barcelona y que por tanto creerá que conoce muy bien la ciudad por haber recorrido en numerosas ocasiones Gràcia, el Born e incluso por haberse atrevido a aventurarse por las calles más estrechas y sucias del Raval, antes conocido como Barrio chino, donde todavía se ven putas y yonquis, aunque cada vez menos. Susan, presumo, no habrá estado nunca en el Hospitalet, en Fondo, en el Prat ni en el Carmelo. Para eso seguramente le faltó el interés, la curiosidad o el tiempo. O es que quizá su espíritu aventurero (de turista postcolonial) tenga un límite. Lamentable.

Susan debería saber que la Barcelona que muestra González Iñárritu no sólo sí existe, sino que además está mucho más cerca de la realidad que la Barcelona de Woody Allen. Y Susan también debería saber que la realidad siempre acaba superando a la ficción.

martes, 1 de marzo de 2011

Malas noticias

Vivir en Berlín es cada vez más caro, o mejor dicho, es cada vez menos barato. Porque si es evidente que alquilar un piso o una habitación en la capital alemana cuesta cada vez más dinero, no es menos cierto que sigue siendo más económico que en otras capitales alemanas, por no hablar de otras ciudades europeas como Londres, Barcelona o Copenhaguen, por poner sólo tres ejemplos.

Pese a esa diferencia de precios, el que lleve viviendo unos años en Berlín se habrá percatado de que la presión tanto sobre los precios de alquiler como sobre los de compra aumentan sin prisa pero sin pausa. Sólo hay que echar un vistazo a la evolución de ese termómetro de los precios inmobiliarios llamado Mietspiegel: el precio medio del metro cuadrado de la vivienda alquilada superó en 2010 los cinco euros. Suma y sigue. No parece que la tendencia se pueda frenar, aunque tal vez sí ralentizar.

Esa inflación, intuyo, tiene sus raíces en la creciente demanda de inmuebles, más que por los ciudanos berlineses de nacimiento o adopción, por empresas (extranjeras y alemanas) inmobiliarias cuyo objetivo es comprar ahora para hacer dinero más adelante. Es decir, la especulación como ecuación de negocio. Algo sabemos de ello los españoles. Malas noticias para los que no están metidos en el ramo (que somos mayoría) y sólo quieren vivir tranquilos. Malas noticias para Berlín.

La presión inmobiliaria especulativa, además de encarecer nuestros costes de vida, tiene efectos colaterales: por ejemplo, el desalojo de espacios autogestionados o de bloques postokupados. A principios de febrero, la policía desalojaba la Liebeg 14 con un despliegue de fuerza represora digno ser analizado. 2.500 policías se encargaban de sacar a los okupantes de la mítica casa, okupada desde 1990 y con muy buena prensa en el kiez donde se encontraba.

Otro de los lugares que pende de un hilo es el Tacheles, que ya ha sido puesto a subasta. Cierto que no es lugar santo de la devoción de mucha gente, sobre todo por las hordas de turistas que lo abarrotan día y noche, y porque hacía tiempo que se había convertido en un modelo de negocio que alimentó esa atracción del turisteo avido de consumir el mito berlinés. Con todo, hay que reconocer que había cosas dignas en el Tacheles, y que la calidad del arte urbano que desfiló por sus espacios ha sido remarcable. Es una pérdida, sin duda.

Para evitarla, un grupo de artistas ha decidido organizar un festival no sólo contra la venta del Tacheles, sino también contra la imposición del negocio inmobiliario especulador sobre la vivienda y los espacios accesibles a precio digno. Desde el próximo 4 de marzo hasta el próximo día 14 tendrá lugar en diferentes lugares de Berlín el festival de cultura y arte Lasst das Tacheles im Dorf. Para mi, esto sí es una buena noticia.

lunes, 14 de febrero de 2011

'All films before the latest shot'

Por estas fechas, la Berlinale penetra inevitablemente por casi todas las rendijas de la ciudad. Durante los 10 días que dura el festival de festivales de cine de Berlín, la capital se nos llena de cinéfilos auténticos o impostados, muchos de ellos no berlineses. Todos con sus respectivas carteritas y sus ansiosas ansías de engullir cine. Ya sea bueno o malo, pero siempre dentro del espectáculo de alfombras rojas y estrellato. No sé por qué, pero la Berlinale se me antoja como algo cada vez ajeno a la gente de esta ciudad.

Sin embargo, y casi de rebote, ayer me topé con una sorpresa que puede ser considerada como un agradable efecto secundario de esa extraña, desagradable y esperemos que inocua y pasajera enfermedad llamada Berlinale. Me fui al cine Babylon de Rosa-Luxemburg Platz con la intención de ver A serious man de los hermanos Coen. Por error pensé que la pasaban ayer, pero cuando me dijeron que tenía que esperar al próximo domingo, me di cuenta de que tenía toda la semana por delante para ver la filmografía completa de los Coen: desde el pasado sábado y hasta el próximo lunes, la revista zitty, en colaboración con el Babylon, ofrece los 27 años de cinematografía de los geniales cineastas plasmados en sus 15 obras. Todas las cintas en versión original, por cierto. Algo de agradecer.

All films before the latest shot, un ciclo que transcurre paralelamente a la Berlinale y que por tanto excluye de su programa al último filme de los Coen presentado en el festival, True Grit. Ayer, tres de sus grandes cintas: la absurdamente divertida O Brother. Where are thou?, la violentamente contenida No country for Old Men y la simplemente genial e inquietante The man who wasn't there.

domingo, 23 de enero de 2011

Tan en 'Orsai', tan desesperadamente solo

Las cinco o seis personas que había en la sala de lectura de la biblioteca en la que me encontraba se volvieron hacia mi con una mirada que mezclaba a partes iguales indignación y curiosidad después de la estridente carcajada que escupí parapetado tras la pantalla de mi portátil. Sinceramente, no la pude contener. Di por hecho que lo que acababa de leer me daba pleno derecho a reirme con todas mis fuerzas aunque me encontrase ante la tumba del mismísimo Francisco Franco y rodeado de un grupo de matones falangistas. Reproduzco a continuación parte del texto:

"En La Nación el problema era otro. El escritor colgó por la web una recreación de sus diálogos con los editores:

–Hola, Hernán, disculpame la hora, pero estamos cerrando.

–No, todo bien, decime.

–Estábamos editando tu columna y nos asaltó una duda. ¿Qué querés decir, exactamente, en el párrafo sobre Ratzinger?

–En qué parte.

–Donde ponés que a “Ratzinger le gusta que le metan una lámpara de pie en el ojete...” ¿Está contrastada esa información?

–No. Es una sospecha que tengo.

–Pero es muy delicado decirlo sin un sustento. Es una información muy fuerte.

–No es una información, es un chiste. ¿Querés sacar “ojete” y poner “ano”? Por mí todo bien, no soy quisquilloso.

–Me preocupa más la expresión “lámpara de pie...”. A nuestros lectores no les gustan esas referencias lumínicas hacia la Iglesia Católica."

El escritor es el autor y bloguero argentino residente en Barcelona Hernán Casciari, y el fragmento pertenece a un artículo publicado en Página 12. En él, Casciari, entrevistado, desgrana las razones que le llevaron a dejar todo lo que hasta el momento había estado haciendo como escritor profesional para invertir parte de sus ganancias en un proyecto tan descabellado a día de hoy: fundar una revista. De papel.

Hasta ahí todo bien. Este post no sería post si la revista en concreto, Orsai, no hubiese superado su primer número mostrando maneras de poder convertirse en un proyecto editorial sólido y referencial en un panorama en el que los lectores y autores (sobre todo jóvenes, pero no sólo) buscan nuevos faros en una costa marcada por la falta de ideas frescas, la crisis ecónomica y moral, y la unirideccionalidad editorial.

El primer número de Orsai, que recibí esta misma semana y que en Berlín es distribuido por la librería virtual La rayuela, es una clara muestra de un producto hecho con inteligencia, gusto, tino y, sobre todo, honradez. Recomendable cien por cien. Una ventana de luz en estos tiempos de oscuridad.


jueves, 20 de enero de 2011

arbor inversa

10 fotos de árboles cuyas ramas miran hacia abajo, 3 vídeos de ríos cuyo caudal fluye al revés de lo que establece lo racional y socialmente aceptado (el agua fluye hacia su origen, hacia el manantial vital del río) y una pintura falsa con un río y un árbol enmarcados en oro. Es la telegráfica descripción que el artista navarro y berlinés de adopción Roberto Equisoain nos ofrece de su exposición "arbor inversa", que abre sus puertas en la galería ZeitZone.

Roberto, a quien conocí en el verano de 2003 en una sala de revelado de fotografía de la Universität der Künste de Berlín y quien me he ido encontrando por la noche berlinesa de tanto en tanto, nos ofrece en el texto introductorio de su nueva entrega fotográfica el origen espiritual del símbolo del árbol inverso: "Los árboles invertidos aparecen en la cábala hebrea y en la iconografía religiosa india y cristiana, representando la sabiduría y cualidades de Dios. En el siglo XIII Hadewijch de Amberes, en pleno éxtasis, en la primera de sus visiones describe cómo un ángel la lleva a un jardín en cuyo centro se encuentra el árbol invertido. Es el árbol del conocimiento de Dios".

La inversión de lo natural para simbolizar a dios, y el espíritu en cierta manera subversivo que supone invertir lo natural. O como escribe el mismo Roberto: "Esta operación tan simple conlleva algo más que un mero cambio perceptivo: también participa de una actidud contestataria; se trata de la protesta básica y legítima de invertir (y subvertir) lo real buscando lo inesperado, lo lúdico y lo crítico".

Hasta el próximo 2 de febrero podréis visitar la exposición. Y hoy, la inauguración a partir de las 19:00 horas, con el músico alicantino Manolator con un "concierto-video" y con todo lo que conlleva acudir a una vernissage berlinesa un viernes por la tarde.

sábado, 15 de enero de 2011

Dissidenten: el viaje como instinto

"La historia de Dissidenten es la historia de unos viajeros instintivos en una forma post-Theodor Fontane. El hombre de letras -y viajero- alemán escribió una vez que más importante que la inteligencia misma es viajar, viajar y viajar. Sólo a través del viaje, la absorción e inhalación de las culturas de otros lugares podemos meternos realmente en la piel del otro. Dissidenten, autoproclamados enemigos del estado de confusión, hicieron suya de todo corazón la frase de Fontane y la convirtieron en su máxima. A través de la música".

Así se autodefine la banda de folk-fusión nacida en la capital alemana y de más de 20 años de historia. Debo reconocer que supe de ellos tan sólo hace unas semanas y a través de una radio española, Radio 3, gracias a la cual he conocido a tantas otras bandas y he disfrutado de tanta música, hasta no poder vivir sin ellas (sin la música ni la radio). Al escuchar el primer tema de Dissidenten lo primero que pensé es: "No tienen la marca Berlín". Quiero decir, Dissidenten no hacen ni electrónica ni post-punk-electrónico ni demás moderneces. Estos músicos eternamente nómadas en el sentido vital y artístico hacen puro folk de influencias norafricanas y árabes, y ribetes de metal y rock ochentero. Ahí os va unos de sus temas.