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domingo, 29 de abril de 2012

Un cubano en Berlín



La historia de Jorge Luis García Vázquez está estrechamente ligada al pasado de Berlín como capital de la Guerra Fría, como la ciudad que ejemplificó a la perfección a esa guerra improbable y la paz imposible que enfrentó a dos bloques, a dos sistemas que esperaban la irremediable caída del otro.

Jorge Luis llegó a la Alemania oriental y socialista hace más de 20 años como traductor y acompañante de los trabajadores cubanos invitados por la República Democrática Alemana. Gracias a sus conocimientos del alemán, hacía de intermediario entre las autoridades germanorientales y los trabajadores cubanos. Hasta que los servicios secretos de Fidel Castro le pidieron que espiara a un músico cubano considerado como sospechoso por el régimen castrista. Jorge Luis se negó e intento encontrar un salvoconducto a través de la embajada estadounidense para pasar a Berlín occidental. La policía política oriental, la Stasi, tenía pinchado el teléfono de Jorge, quien acabó detenido en la tristemente famosa cárcel de Höhenschönhausen y devuelto a Cuba. Allí también estuvo encarcelado, hasta que finalmente el gobierno cubano decidió expulsarlo de la isla. Actualmente, Jorge vive y trabaja en la capital alemana, e investiga las conexiones entre los servicios secretos cubanos y de la desaparecida RDA.

Recientemente estuvo como invitado en el programa Alemania con acento de la televesión internacional alemana Deutsche Welle. Tuve la oportunidad de elaborar el perfil que abrió la entrevista. Lo podéis ver en el minuto 3:30 del siguiente enlace.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Homenaje



Y cierro la serie de entradas sobre mi viaje a Cuba con un homenaje fotográfico a la isla y a su gente. Sé que es difícil transmitir a través de apenas cuarenta fotografías lo que ví, olí, saboreé, toqué y escuché. Pero algo queda.

Ésta es mi pequeña aportación al mundo de la documentación fotográfica. Creo que los grandes fotógrafos documentalistas son aquéllos que van por el mundo con su cámara a cuestas cueste lo que les cueste. Aquéllos que son conscientes de la responsabilidad que cargan sobre sus hombros tras haberse autoimpuesto la misión de convertirse en notarios de la realidad que pasa ante sus ojos. Algunos de ellos: Cartier-Bresson, Capa, Brassaï, Lebeck, Avedon, Centelles... Obviamente, ni soy ni seré ni uno de ellos. Con todo, pongo mi grano de arena.

Las fotos que aquí os dejo muestran una Cuba que se debate entre el pasado, omnipresente en el espacio público y la dialéctica del poder, y el futuro, omnipresente en la mente de las nuevas generaciones. Una Cuba que vive, sueña, ríe, baila y salta pese al bloqueo exterior e interior. Un país que, pese a quien le pese, acabará encontrando su propio camino.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Yoani Sánchez: "En Cuba ya vivimos en el capitalismo"

Se ha convertido en una de las principales voces críticas con el Gobierno y el socialismo cubanos dentro de la isla a través de su popular blog Generación Y. Una sucesión de crónicas sobre el día a día del cubano cargadas de (amarga) ironía que ha sido galardonada con varios prestigiosos premios de periodismo on-line en Europa. No son pocos los que que le acusan de oportunismo, de ser "la elegida para la crítica abierta". También se le acusa de ser una agente del imperialismo estadounidense, como ella misma me contó durante un discreto encuentro de un par de horas en un hotel situado en el centro de La Habana. Sea como sea, el trabajo de Yoani Sánchez brilla, sin duda, por su valentía, en un país donde todavía muchos bajan la voz cuando hablan mal del sistema y del poder. Con palabras certeras y directas, Yoani diseccionó su punto de vista sobre el actual momento que vive Cuba y su futuro próximo.

¿Por qué comenzaste a escribir un blog?

Por hastío, cansancio, por una especie de saturación interior. El inicio del trabajo en el blog Generación Y fue la expresión de un grito interior que tenía que salir.

¿Y cuáles son las principales consecuencias de esa libre expresión?
Las consecuencias son muchas y diversas. Pero, resumiendo, diría que la principal es la radioactividad que ahora despide mi figura. Ahora soy una ciudadana radioactiva para el Gobierno y para las personas que están a mí alrededor. Además, me han definido como una contrarrevolucionaria, sin embargo yo no me considero ni revolucionaria ni contrarrevolucionaria. Soy una una simple ciudadana de Cuba. Otra de las consecuencias claras de mi trabajo de libertad de expresión es la imposibilidad de salir del país. Las autoridades me han denegado una y otra vez la salida de Cuba. Supongo que porque saben que volveré. El régimen cubano suele dejar salir a aquellos ciudadanos que ellos piensan que no volverán. En cambio, saben que yo no tengo interés en quedarme fuera de mi país, que volveré a allí de donde soy.

¿Qué hay sobre la vigilancia?
Probablemente estoy vigilada, sobre todo en mi casa. No estoy segura de que los servicios de seguridad me sigan por la calle. Sin embargo, más que la vigilancia, lo que más daño me ha hecho son las campañas de difamación a través de los blogs oficialistas así como de soportes en el extranjero como la web Kaosenalred.net. Esas diversas campañas de difamación han extendido informaciones falsas sobre mí, como por ejemplo que soy una agente de la CIA, una agente del imperialismo.

¿Cuál es la actual situación en Cuba en el plano de la libertad de expresión?
Las cosas van lentas, pero la situación está cambiando poco a poco. Cada vez más gente se une al grupo de los que han perdido el miedo hablar, de aquéllos que han salido del círculo del silencio. Mientras tanto, el número de gente que apoya incondicionalmente al Gobierno va perdiendo miembros irremediablemente. Seguramente son procesos que se alimentan recíprocamente. ¿La causa principal? El gran hipnotizador, Fidel Castro, ya no está presente como antes. Yo diría que ahora mismo hay tres grandes grupos en Cuba: los jóvenes, cuya mayoría desea un cambio total; los mayores que, pese a su desencanto, tienen miedo al cambio; y los que continúan siendo fieles al régimen cubano por algún motivo.

Pese a la famosa frase de Fidel "Todo dentro de la Revolución, nada fuera de ella", ¿crees que el principal pecado de la Revolución haya sido la falta de autocrítica?
No creo que la Revolución haya sido autocrítica en absoluto. Durante mi época estudiantil también quise aportar mi grano de arena, mi crítica constructiva al sistema. Pero pronto me percaté de que el oportunismo era el cáncer de este socialismo. Los oportunistas siempre acabaron pisando y machacando mis aportaciones. El oportunista se apoderado de este proceso. Hay que tener otra cosa en cuenta: la revolución acabó con todos los mecanismos de articulación cívica. El miedo, producto del excesivo control social, acabó con estos mecanismos, por lo que es muy difícil construir algo fuera del sistema.

Hay una cosa que me llama la atención: el socialismo cubano no ha construido ningún culto a la personalidad de Fidel, como ocurrió en los regímenes de Europa del Este, por poner un ejemplo...
Sí, es cierto que Fidel ha sido muy cuidadoso con ello. En toda Cuba sólo hay dos estatuas del Comandante en Jefe. Con todo, no hay que olvidar que nuestro país está lleno de murales con la imagen de Fidel y con extractos de algunos de sus discursos más famosos. Mi opinión es que este proceso se ha construido a imagen y semejanza de un hombre, Fidel, sin haber hecho culto a su persona. El régimen ha querido que cada uno de los cubanos fuera una copia de él.

Después de conversar con unos cuantas decenas de cubanos, saqué la conclusión de que esta sociedad está, además de desencantada, bastante deshumanizada...
Sin duda, este proceso ha envilecido a este pueblo. La introducción de la doble moneda, además de acentuar la diferencia entre clases sociales y provocar una esquizofrénica económica absoluta, ha envenenado la vida diaria del cubano. Mucha gente está dispuesta a dejar de lado los valores morales (que paradójicamente son constantemente pregonados por el Gobierno revolucionario) para conseguir como sea la entrada en la economía familiar de divisas, del famoso peso cubano convertible. De otra manera no se explica que, a diferencia de décadas anteriores, muchas familias cubanas hagan gala, estén orgullosas de que sus hijas sean prostitutas. Eso se ha convertido en todo un símbolo social...

Algunos cubanos que ahora tienen 30 o 40 años aseguran que los 80, tras la primera oleada migratoria hacia los Estados Unidos, la de Mariel, cuando Fidel pronunció la famosa frase de "aquéllos que ahora se van como gusanos, nunca volverán como mariposas", fue el auténtico momento del desengaño...¿cuál crees que fue el momento que supuso el auténtico punto de inflexión para la mayor parte de los cubanos actualmente desencantados con la Revolución?
Creo que son varios momentos. Para algunos fue 1968, el año de la 'ofensiva revolucionaria' y de los aplausos de Fidel a la entrada de los tanques soviéticos en Praga. Para otros, la caída del bloque soviético y el consiguiente periodo especial de los primeros años de los 90. Y pese a ese creciente desencanto del pueblo cubano a lo largo de las cinco décadas de Revolución, aún muchos se preguntan cómo ha sido posible que esta olla presión no haya explotado. Bien, esta jaula, este parque temático para el turista, con sus coches de los años 50, está muy buen montada y tiene una puerta trasera que funciona como válvula de escape. Esa puerta trasera se llama emigración.

También me llevé la sensación de que el cubano, con excepciones, suele estar bastante mal informado, y de que la gente joven tiene hambre de información que sea otra que la oficial. Ahí Internet podría jugar un papel muy importante, si es que alguna vez llega la banda ancha procedente de Venezuela prometida por el Gobierno...
Sinceramente, no creo que cuando esa línea de banda ancha tirada desde Venezuela llegue a Cuba [infraestructura prevista para el periodo de 2010-2011], Internet se vaya a convertir en un servicio de acceso universal en Cuba. ¿Para qué vamos a esperar a entonces si no va a cambiar nada de nada? No nos engañemos, Internet sería una herramienta demasiada peligrosa desde el punto de vista subversivo y que se le escaparía de las manos al Gobierno. Éste quiere tener todo el flujo de información controlado. Un ejemplo de ello: en Cuba no se venden impresoras. En La Habana se está vendiendo ahora mismo una sola que será aproximadamente de principios de los 90. Su precio es exorbitado, inalcanzable para cualquier sueldo medio cubano, y seguramente la han puesto a la venta para que no se le pueda echar en cara al Gobierno que en Cuba no se puede comprar una impresora. Con ella se podría imprimir masivamente informaciones poco agradables para el Gobierno.

¿Y qué me dices de la educación, la sanidad y la seguridad en las calles? Realmente, parece haber cierto consenso entre la población sobre el hecho de que son tres innegables conquistas de la Revolución.
Desde mi punto de vista, la educación y la sanidad son un mito procedente de la época de la Revolución subvencionada por la URSS. Pero los mitos, mitos son. La sanidad y la educación no son gratuitas en Cuba. Su precio se lo descuentan a los cubanos de los salarios de miseria que reciben. En cuanto a la seguridad, es innegable que Cuba es un país seguro en comparación con otros países latinoamericanos. Pero creo se trata de un efecto colateral de la Revolución. Ello se ha conseguido gracias al férreo control policial y social existentes en este país.

Si los sueldos son de miseria, ¿cómo consigue sobrevivir el cubano?
Este sistema nos ha obligado a vivir en la constante ilegalidad para poder llegar a fin de mes. Es decir, la realidad del cubano es la realidad de la corrupción diaria, la del robo, la del deterioro del sistema moral y ético vendido oficialmente por el régimen socialista. En definitiva, vivir en la ilegalidad es la única manera que tiene el cubano para sobrevivir.

¿Qué me dices de aquellas voces que apuntan al enriquecimiento de Fidel Castro en pos del pueblo cubano?
Sí, es cierto que se habla del dinero de Fidel tiene en el extranjero. Es innegable que en las cuentas del Estado existen ausencias de grandes sumas de dinero, pero no cuento con pruebas de ese presunto enriquecimiento de Fidel.

Desde el punto de vista económico, ¿crees que Cuba está preparada para vivir en un sistema capitalista?
¡En este país ya vivimos en el capitalismo! Sólo hace falta darse una vuelta por la calle y ver cómo de brutalmente funciona el mercado negro. Lo que pasa es que vivimos en un capitalismo estatal. En Cuba no hay una propiedad social pública de los medios de producción, sino un control absoluto del Estado, que no está dispuesto a soltar cuotas de su poder económico. ¿Por qué? Porque autonomía económica significa autonomía política, y eso supondría el fin del sistema.

¿Eres optimista respecto al futuro de Cuba?
Soy pesimista a corto plazo y optimista a largo plazo. En este país se van a pasar momento muy difíciles. Ello se habría podido evitar si nuestros gobernantes hubieran pensado en su pueblo a principio de los 90 en lugar de empeñarse en mantenerse anclados en sus caprichos ideológicos. Pero ahora, tal y como está Cuba, creo que la fractura y el choque van a ser irremediables para que haya cambios sustanciales.

¿Te está refiriendo a una guerra civil?
No, me refiero a que en el momento se produzca una transición, ésta se produzca de forma abrupta, a lo que el Gobierno reaccione con resistencia. Esperemos que no de forma violenta.

¿Cuántos años de vida le quedan a la Revolución tal y como la conocemos hoy en día?
El problema es que los viejos han cerrado el camino a los jóvenes dentro del Gobierno, han dinamitado a las nuevas generaciones. Sinceramente, creo que a este sistema le queda todavía una década de vida. También creo que el futuro presidente de la nueva Cuba, aquél que llevará a cabo los cambios necesarios en este país, juega ahora mismo a pelota en alguna calle de Cuba.

¿Y cuáles crees que son los cambios fundamentales que necesita tu país?
Yo me conformaría con una solo: la libertad de expresión y opinión. Seguro que esa libertad provocaría una cadena de cambios irremediable en Cuba.

¿Tienes miedo a las futuras consecuencias que puedas sufrir si sigues con el trabajo de tu blog?
¿Miedo? Siempre hay un poco de miedo, pero en el punto donde ahora me encuentro ya no hay vuelta atrás. Es como cuando un perro te está persiguiendo: no ganas nada con frenar de golpe. En realidad, no le tengo miedo al sufrimiento o al dolor físicos, sino a lo que podría llegar a sentir si todo el peso de un Estado, con todos sus poderes interiores y exteriores, cayera sobre mí, un simple individuo, una simple ciudadana.

viernes, 13 de febrero de 2009

Cuba, país de izquierdas

“En Cuba conviven dos economías con sus correspondientes sistemas monetarios. Una de ellas es la cubana, con el peso cubano como moneda y basada en el sistema centesimal. El peso cubano no es convertible fuera del país. Otra es la extranjera, con el peso convertible como moneda, la que emplean los turistas y aquellos cubanos que consiguen divisas.”

Ésta es la típica breve descripción que encontrará en cualquier guía de viajes aquél que esté planeando una próxima visita a la isla caribeña. Una descripción somera que da una ligera idea de cómo funcionan las cosas en Cuba, pero que no permitirá al turista que va de en hotel en hotel, de playa en playa, conocer cuál es el realidad diaria del cubano. Esto último sólo es posible si uno se mezcla con los habitantes del país, incluso hasta el punto de poder llegar a sentirse como uno de ellos.

Ir a comprar en Cuba no es fácil. En principio, se trata de salir a la calle con dinero para hacerse con productos. Pero al recién llegado bien pronto le asalta una pregunta: ¿con qué dinero? Los cubanos, por lo general, suelen cobrar en peso cubano (también llamado moneda nacional). Un sueldo medio puede ascender, con suerte, a 500 pesos cubanos. Con ese dinero se puede utilizar el transporte público, pagar los productos de la libreta (el conjunto de alimentos mensuales subvencionados por el Estado), comprar cigarrillos cubanos o comer una pizza en la calle.

Sin embargo, una gran parte (por no decir la mayoría) de productos está en precio cubano convertible. Es decir, en divisa, en la moneda en que quedan convertidos los euros, dólares o yuanes cuando entran en la isla. Si un cubano acude a una de las tiendas llamadas “shopping” (supermercados) encontrará, por ejemplo, un cartón de leche a más de un peso convertible o 400 gramos de carne de pollo a dos o tres pesos convertibles. Un peso convertible equivale a 24 pesos cubanos. Así, y volviendo a los productos antes mencionados, un cartón de leche cuesta alrededor de 50 pesos cubanos, y 400 gramos de carne de pollo, entre 100 y 150 pesos cubanos. ¿Cómo lo hace entonces un cubano que cobra 500 pesos en moneda nacional para llegar a fin de mes? Una buena pregunta nada fácil de responder en un país en el que muchas cosas parecen lo que no son. “La izquierda” es un concepto fundamental para entender la realidad cubana. Un concepto que da nombre a lo innombrable: al mercado negro y el trabajo en negro, al mercadeo ilegal al margen del control del Estado.

Marcio tiene 40 años y es un producto típico de la Revolución: fue formado por y para el socialismo cubano, habla varios idiomas, cuenta con un título medio en economía, buena planta y unos cuantos años de experiencia como marinero mercante. Marcio, que dejó de creer en la Revolución a inicios de los años 80, hace tiempo que decidió dejar de trabajar. “Para qué, si ‘inventando’ un par de veces a la semana gano lo mismo que haciéndolo cada día para el Estado”, dice. La palabra “inventar” hace referencia a conseguir dinero de forma rápida y sencilla, generalmente a través de la comisión cobrada al turista por ofrecerle servicios a pie de calle, o directamente de la misma estafa. Marcio es, en definitiva, uno de los muchos desempleados voluntarios que hay en Cuba, pese a que, según las estadísticas oficiales, el paro sólo alcanzó el 1,9% en 2008. A esa cifra de paro voluntario hay que añadir, además, esta otra: el 60% de los trabajadores cubanos incumple su jornada laboral, de acuerdo con un reciente informe del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.

Miguel lo reconoce abiertamente: antes se dedicaba a jinetear a los turistas en la Habana Vieja. Tras tener un hijo decidió sentar la cabeza y empezó a trabajar en un taller de repuestos de coches Lada: “Con un salario de 300 pesos cubanos, te lo digo con toda sinceridad, brodel, no me queda otra que robar piezas y venderlas por la izquierda. Es la única posibilidad que tengo para completar mi salario mensual. En Cuba prácticamente nadie puede vivir con lo sueldos oficiales del Estado. Eso lo sé yo, lo sabe mi jefe y hasta el Gobierno.” Miguel reflexiona sobre el porcentaje oficial de incumplimiento laboral: “Es normal. Muchos cubanos intentan resolver lo antes posible sus obligaciones en el puesto de trabajo para salir a buscarse el resto del sueldo en la calle.”

Algunas familias con algo más de suerte “tienen fé”: es decir, familiares en el extranjero que les apoyan económicamente con el envío de divisas. Quien no “tiene fé” no puede quedarse “pasmado”, es decir, no puede permitirse el lujo de no buscarse la vida “por la izquierda” y conseguir así una entrada de dinero complementaria al sueldo oficial. Todo un vocabulario paralelo al oficial en un país en el que la realidad de la calle dista mucho de ser la que muestra el poder a través de los medios de comunicación y en los románticos murales revolucionarios cargados de mensajes morales.

Así las cosas, no son pocos los médicos o profesionales cualificados que dejan sus puestos de trabajo para conducir un taxi. Desde el punto salarial, no hay comparación. Eduardo conduce un coche particular entre La Habana y algunas ciudades cercanas a la capital. Si al subir a su taxi le preguntas si lo que hace es legal, te responde con un “no” rotundo. Y añade: “Pero ya sabes: perro cobarde no singa”. Un refrán cubano que se ha convertido en el pan de cada día en la isla. Y si hay problemas con la policía, todo se puede arreglar “por la izquierda.”

“Sin duda, la introducción de la doble moneda, además de acentuar la diferencia entre clases sociales y provocar una esquizofrénica económica absoluta, ha envenenado la vida diaria del cubano. Mucha gente está dispuesta a dejar de lado los valores morales revolucionarios, paradójicamente pregonados constantemente por el Gobierno, para conseguir como sea la entrada en la economía familiar del peso cubano convertible. De otra manera no se explica que, a diferencia de décadas anteriores, muchas familias cubanas estén orgullosas de que sus hijas sean prostitutas. Eso se ha convertido en todo un símbolo social.” Es la opinión de Yoani Sánchez, famosa blogera cubana que describe con ojo crítico en su Generación Y la realidad cotidiana de la isla. Para ella, la actual situación económica y social de Cuba “ha obligado al cubano a vivir en la constante ilegalidad para poder llegar a fin de mes. Su realidad es la de la corrupción diaria, el robo y del deterioro del sistema moral.”

Evidentemente, la economía cubana no funciona, y la ya de por sí precaria situación del país se ve agravada por el mantenimiento del bloqueo por parte de Estados Unidos. Pese al negro panorama, Marcio lo tiene claro: “Yo no me quiero marchar de Cuba porque el negocio está aquí. En Cuba falta de todo: discos compactos, perfumes, cámaras de fotos, pantalones, ropa interior, viagra... yo quiero estar dentro y fuera de la isla al mismo tiempo. Tener el estatus para entrar y salir. Tener doble nacionalidad o un contacto que me traiga los productos que puedo colocar aquí. Todo rápido, todo limpio”. Marcio lo tiene claro: la semilla del consumismo ya está plantada en la sociedad cubana. Ahora sólo hace falta regarla.

sábado, 31 de enero de 2009

Ironías...

De vuelta en Berlín, de vuelta en Europa. De vuelta ante mi mesa de oficina desde la que tengo que informar a través de dos pantallas de ordenador, de los asépticos textos de las agencias de información y un puñado de canales de televisión. Ironías de la vida: sentado en medio de mi segura y abundante realidad continental, hay qué ver cómo echo de menos a Cuba y a los cubanos, cómo echo de menos esa isla pese a sus deficencias, su jineterismo, sus contradicciones y sus realidades desdobladas.

Sin haber tenido tiempo de ponerme a pasar las notas y los recuerdos de mi experiencia cubana, lanzo una pequeña e irónica reflexión nacida de una información que preparé ayer mismo. Raúl Castro, hermano del Comandante en Jefe y actual presidente de Cuba, está de visita oficial en Rusia. Su primera visita a ese país desde la caída de la Unión Soviética, "unos viejos amigos", como él mismo llamó hoy a los rusos.

Ya se sabe: en estos encuentros de grandes estadistas siempre hay espacio para la distensión y el disfrute. Así fue que Raúl tuvo la oportunidad de degustar una magnífica invitación culinaria del actual presidente ruso, Dimitri Medvedev: asado, pan negro y vodka.



Una nota que sería anecdótica en otros países, pero que no lo es en Cuba. Una nota que bien seguro arrancaría una media sonrisa irónica y socarrona al correoso cantautor cubano Ray Fernández, cuyas canciones se sitúan genial y melancólicamente más allá de la línea roja de la necesaria autocensura. Una nota que bien podría servirle de inspiración para componer otra canción como la de Matarife.

jueves, 29 de enero de 2009

Cuba la bella, Cuba la puta

Año 50. "Cuba está en candela, asere", me decía un negro de 2 metros en uno de mis primeros alocados viajes en las abarrotadas guaguas que recorren a 80 por hora las caóticas y sucias calles de la Habana al frénetico ritmo del reggaeton. Música cargada de mensaje popular sobre lo que le está pasando al cubano de a pie.

Sí, Cuba la bella, la llaman. Pero Cuba, además de bella, puede ser muy puta, sobre todo con el cubano sin dinero. La isla de la revolución y el socialismo se hunde poco a poco en una especie de arena movediza de la que no parece que pueda salir fácilmente. La realidad que le llega al turista a través de los medios, los murales revolucionarios y la fachada de los complejos turísticos es de relativa normalidad e incluso optimismo pese a los evidentes problemas que atraviesa la economía del país.

Pero si el extranjero rasca un poquito en esa falsa fachada, e intenta viajar, comer, beber, fumar, hablar y sufrir codo con codo con el cubano, pronto descubrirá la auténtica realidad de Cuba. La de la doble moneda, el galopante mercado negro, los sueldos de miseria, la única comida diaria, el transporte nefasto, el abuso del poder policial, el miedo a la represión, las ansias de salir, el jineterismo, el inevitable robo, el hipócrita mensaje de solidaridad, los constantes caprichos ideológicos de una vanguardia socialista envejecida y del siglo pasado, el hastío, el cansancio, la rabia y la desconfianza.

"No te engañes, en Cuba, para sobrevivir, hay que vivir a diario en la ilegalidad", me aseguró la blogera Yoani Sánchez en una entrevista horas antes de dejar la isla caribeña. Eso significa robar, ya sea al Estado, al turista o al propio cubano, hacer lo necesario para conseguir divisa y llegar así a fin de mes.

Éste es el primero de mi posts nacidos de un apasionante viaje a través de Cuba en el 50 aniversario de una revolución que, como Fidel, parece haber caído en un coma profundo. Una revolución estancada que sobrevive milagrosamente y exhausta en medio de los vaivenes de la crisis económica mundial. Espero que, ya os hagan disfrutar u os angustien, sobre todo no os dejen indiferentes.

jueves, 1 de enero de 2009

Hola 2009: para Cuba me voy...


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Un año se puede empezar de muchas maneras, aunque solemos dar el primer paso sobre la primera mañana del año con una gran resaca. Esta vez he decidido empezar el 2009 de una forma diferente: me voy a Cuba...

...y me voy para Cuba casi por autoimposición, por una sensación de responsabilidad histórica y porque puedo, vaya. Recién se celebró en la isla el 50 aniversario de la revolución y el estado de salud de Fidel parece ser bastante delicado (un secreto a voces). Estaré un mes rondando por la isla, hablando con la gente, haciendo fotos, tomando notas y observando, observando, observando. Veremos qué sale de todo esto.

Y si el 2009 lo empiezo en Cuba, el 2008 lo acabé abriendo un nuevo frente de colaboración periodística. Ahora soy corresponsal urbano de la página web Soitu.es: un intento bien digno y original de ofrecer integramente on-line información de una manera diferente.