sábado, 20 de febrero de 2021
Preguntas sin respuesta en Hanau
martes, 15 de diciembre de 2020
Alemania recuerda a la primera víctima del neonazismo tras la reunificación
Estado de “guerra”
“En los 90 no había racismo, sino sencillamente una guerra. No podíamos salir solos a la calle. Teníamos que hacerlo en grupo, y eso valía también para mujeres y niños”, cuenta Augusto Jone Munjunga, también inmigrante congoleño y amigo personal de Amadeu. Ambos llegaron a la desaparecida República Democrática Alemana (RDA) en 1987.
Tras trabajar varios años en una empresa estatal procesadora de carne, Augusto y Amadeu decidieron quedarse en Eberswalde pese al hundimiento del estado socialista que los había traído a Europa. “Queríamos para cambiar la situación. Ahora es mucho mejor. Aquí tenemos estudiantes de muchos lugares del mundo”, dice Jone Munjunga, quien fundó la asociación cultural Palanca y trabaja por la tolerancia y una sociedad abierta en la localidad situada a apenas 60 kilómetros de Berlín.
Quien vivió en primera persona aquellos días en Alemania oriental suele describir algunas zonas de la antigua RDA como un área de auténtico riesgo para extranjeros, militantes de izquierda o grupos antifascistas. Con unas fuerzas policiales inseguras e incapaces de – o incluso reacias – hacerse con el control de la situación, grupos neonazis y ultranacionalistas aprovecharon el vacío de poder para ejecutar ataques contra extranjeros o residencias en las que vivían “trabajadores invitados” por la desaparecida RDA.
El de Eberswalde fue uno sólo uno de múltiples casos; los disturbios de Rostock-Lichtenhage en 1992 – en los que neonazis atacaron y prendieron fuego con cócteles motolov a bloques de edificios en los que vivían vietnamitas mientras una masa de vecinos miraba, celebraba y aplaudía – recordaron demasiado a los pogromos vividos en la Alemania de los años 30 del siglo XX.
Ines Karl, fiscal superior de Berlín, considera legítimas las críticas pero responde que se han hecho avances e insiste en la necesidad de la colaboración de la sociedad civil: “Es muy importante que aquellos que tengan pruebas, por ejemplo, de casos de ultraderechismo en las fuerzas de seguridad no sólo las ofrezcan a los medios de comunicación, sino también a la fiscalía”.
Para Anetta Kahane, de la Fundación Amadeu Antonio, la crítica debe ir un poco más más lejos: “Tenemos el ‘caso NSU’ y otros muchos en los que queda la sensación de que las autoridades miran de manera diferente a diferentes fenómenos de violencia”. Y advierte del nuevo contexto creado por el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD): “Ha conseguido algo preocupante: integrar a las fuerzas nacional-revolucionarias – lo que tradicionalmente llamamos neonazis – del Este de Alemania con las fuerzas nacional-derechistas del Oeste del país”.
Reportaje publicado por El Periódico de Catalunya.
lunes, 24 de febrero de 2020
Políticos locales en la diana
Reportaje publicado en El Periódico de Catalunya.
La violencia xenófoba golpea AlemaniaUn nuevo ataque contra ciudadanos de ascendencia extranjera incrementa el miedo en el país. Los alemanes temen nuevos atentados contra minorías y políticos locales. [lis] pic.twitter.com/LdXPpsaBFF
— DW Español (@dw_espanol) February 21, 2020
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lunes, 9 de enero de 2017
Los recuerdos olvidados de un exlíder neonazi alemán
Mapa de las agresiones mortales en Alemania desde 1990:
“Creo que es un error negar realidades evidentes. Alemania es un país de migración desde la década de los 60. Y eso alimenta evidentemente a la extrema derecha. Pero la política se niega a reconocer ciertos procesos”, lamenta Schmid al otro lado de la línea telefónica. El exlíder neonazi detecta un problema de doble filo en su país de origen: por una parte, la clase política alemana no quiere reconocer la existencia de una militancia neonazi estructural, y por otra, a las élites también les cuesta aceptar que la migración genera conflictos de convivencia que deben ser abordados abiertamente, sin tabús.
Esa dinámica negacionista parece haber contribuido a la aparición de un nuevo actor en la extrema derecha germana: el joven partido Alternativa para Alemania (AfD) supone un punto de inflexión, un cambio de paradigma en la organización, la comunicación política y la proyección electoral de las llamadas Nuevas Derechas alemanas.
Achim Schmid lo tiene claro: “AfD es un partido populista de derechas con tendencias ultraderechistas”. Y muestra una diferencia fundamental con respecto a los círculos en los que Schmid militó: AfD muestra una capacidad aglutinadora y una transversalidad social que el neonazismo nunca tuvo por presentarse ante el conjunto de la sociedad de forma demasiado radical. “La situación de hoy me recuerda mucho a la de la República de Weimar. Y todos sabemos lo que ocurrió tras la República de Weimar”, reflexiona el autor de Recuerdos olvidados. Una joven vida en la extrema derecha.
Al primer libro de Achim Schmid seguirán dos más; en las dos próximas entregas, el exlíder neonazi alemán explicará las dificultades que tuvo para abandonar el neonazismo y el proceso de reconstrucción vital que siguió a ese complejo proceso. Su objetivo es claro: “Si con ello consigo que una sola persona pueda abandonar esa ciénaga parda de la que yo salí, si con ello puedo evitar que más personas giren hacia la extrema derecha o que alguien de centro o de izquierdas busque el diálogo con alguien que se está perdiendo a la deriva hacia el ultraderechismo, entonces yo ya he ganado”.
Reportaje publicado en El Confidencial.
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lunes, 7 de diciembre de 2015
¿Se enfrenta Alemania a un nuevo terrorismo de extrema derecha?
jueves, 17 de enero de 2013
¿Sería contraproducente ilegalizar el neonazi NPD?
lunes, 29 de septiembre de 2008
Der Baader Meinhof Komplex
La ristra de películas que durante los últimos años han abordado el pasado reciente de Alemania es considerable: Good bye Lenin, La vida de los otros, El hundimiento, etcétera..Casi casi se trata ya de un género propio. Y esas son las cintas que han llegado a las pantallas de fuera de Alemania. Aquí sigue habiendo una lista de directores que se empeñan en mirar atrás para intentar echar luz sobre un país que ha vivido dos guerras mundiales, la guerra fría y la reunificación del país en un solo siglo. Ahora le toca el turno a la RAF.RAF (Die Rote Armee Fraktion, o la Fracción del Ejército Rojo) o el grupo Baader-Meinhof (en referencia a sus cabecillas militares e ideológicos) salta a las pantallas alemanas de la mano del director Uli Edel. Es curioso: mientras a los extranjeros residentes en Berlín les encanta ir al cine para conocer mejor la historia del país en que habitan, a los alemanes (sobre todo a las jóvenes generaciones) parece darles pereza. Es como si les hubieran machacado durante toda su niñez y juventud sobre el deber de conocer la historia para evitar los errores ya cometidos. "Qué quieres que te diga, yo sé lo que hicieron los nazis, pero qué tengo yo que ver con ello", me dijo una vez un amigo alemán de unos 30 años.
La RAF, un grupúsculo terrorista que sin una base social real o un brazo político aunque con la simpatía de amplios sectores de la población alemana de la RFA, puso contra las cuerdas al Estado alemán occidental durante los 70, y que justificó sus acciones violentas llevadas a cabo por tres generaciones con el sustrato nacionalsocialista que pervivió en la estructura burocrática del República Federal Alemana. Der Baader Meinhof Komplex, basada en el libro de Stefan Aust, el que fuera director del semario Der Spiegel , ha llegado a las pantallas alemanas sin levantar mucha polvareda, pero dividiendo las opiniones, sobre todo entre los descendientes de unos y otros: para los familiares de algunas víctimas, aunque la película haga uso de la violencia de forma banal y por momentos espectacularizada, muestra a la RAF como el sangriento y sectario grupo terrorista que, según ellos, realmente fue; para otros, la cinta es un simple intento de hacer caja a través de la espectacularización (al estilo hollywoodiense) de la reciente y violenta historia de Alemania, sin buscar realmente las raíces de esa violencia ni una auténtica contextualización histórica de los hechos. Personalmente, la película no me desagradó, aunque sé que si fuera alemán, probablemente mi opinión sería distinta...
Si no vivís en Alemania, tendréis que esperar unos meses a poder ver Der Baader Meinhof Komplex. De momento, aquí tenéis el trailer...

