jueves, 23 de abril de 2009

La noche confunde


La noche en Berlín te puede llegar a asalvajar si cruzas puertas que esconden agujeros que, desde fuera, no parecen lo que son. La arquitectura en cierto modo fuera de control que ofrece la ciudad permite huecos para que las noches se alarguen sin la necesidad de molestar a los vecinos ni de provocar la siempre desagradable visita de los agentes del orden. Pero ten cuidado, porque el mundo de la noche berlinesa te puede llegar a confundir. Ahora que estamos a jueves, os doy un par de consejos para que os mováis por la ciudad tras la caída del sol.

Muchos hablan del underground berlinés. Por eso mismo no pocos lugares impostan ese underground para atraer a turistas llegados a la ciudad a la caza de ese ambiente sucio y subterráneo. Por poner un claro ejemplo, ahí tenemos al Tacheles, casa postokupada con apoyo institucional cruzada día y noche por hordas de turistas cámara en mano: como un Museo del Padro de lo que antes era el margen y ahora se ha convertido en centro turístico de la capital alemana. Por favor, no lo hagas: ahórrate esa visita. Si quieres conocer un lugar en el que la suciedad no es impostada, sino que está ahí simplemente porque no se limpia, te recomendamos que te pases por Rote Rose (Adabelstrasse ecke Oranienstrasse, en Kreuzberg): típico kneipe berlinés abierto 24 horas al día y siete días por semana donde se mezclan alcohólicos, putas y jovencitos a los que se les junta el día con la noche. Un consejo: despréndete de tus prejucios antes de entrar en este mundo: los marginados sociales también pueden tener una conversación interesante y ni muchos menos tienen por qué ser peligrosos.

Teniendo en cuenta que Prenzlauerberg dejó de ser lo era para pasar a ser lo que ahora es, y que Kreuzberg va camino de ello, es de agradecer que los nuevos bares abiertos en Neuköln respeten el ecosistema social y cultural propio del barrio. Es el caso del Frühperle (Boddinstrasse 57a), Eckekneipe reconvertido en punto de encuentro bohemio que, si bien apuesta por ese ambiente moderno tan descuidadamente cuidado en su interior, respeta la apariencia natural exterior de los Eckekneipe de la zona a los que nunca jamás entrarías. Por eso, de no haber leído este texto, seguramente habría pasado de largo dejando de lado un lugar digno de visitar para tomar la primera cerveza de la noche al son de una sugerente jam session.

Un último consejo, pero en este caso de carácter póstumo: en la Mainzerstrasse número 5 había un lugar difícilmente clasificable. Con apariencia de casa okupada, pero sin serlo realmente, Karmanoia escondía en sus entrañas, entre otras cosas, un teatro, un bar con formas de bodega de barco y un laberinto que ya nunca más podrás visitar. Cerró el pasado marzo por intereses inmobiliarios. Una auténtica pérdida para la vida nocturna de Berlín. Si nunca estuviste, deja escapar una lágrima y busca a alguien que te cuente lo que por allí se movía. Karmanoia ya forma parte del mito.

No hay comentarios: