martes, 1 de septiembre de 2009

De vuelta de Oriente Próximo...


De vuelta. De vuelta de una tierra marcada por la guerra, de una tierra que se no deshace del odio ni puede mirar hacia delante sin mantener uno ojo puesto en el pasado, una tierra regada por la sangre derramada por fanatismos varios. Ya estoy de vuelta de dos realidades separadas por apenas 30 kilómetros, pero a años luz si comparamos sus condiciones de vida. La sociedad israelí, esquizofrénica con la paraonia de la seguridad, con un tembleque eterno causado por el convencimiento de que la existencia del Estado judío sigue pendiendo de un hilo. La palestina, traumatizada por décadas de guerra y destrucción, de ocupación, falta de soberanía y libertad.

Tel-Aviv, Yaffa, Herzeliya, Jerusalén, Ramalla, Jenín, Hebrón, Nablús... ciudades donde abundan las miradas cargadas de desconfianza, donde se pueden escuchar frases henchidas de odio. Sin embargo, las ansías de venganza parecen estar deshinchándose irremediablemente. Demasiada sangre derramada para nada, piensan muchos. El estancamiento en la sociedad palestina parece haber acabado por convencer a la parte más débil del conflicto que esta guerra no la ganará militarmente. Por otra parte, la presión internacional ha disuadido a la mayoría de israelíes de que sólo la creación de un Estado palestino permitirá alcanzar lo más parecido a eso que llaman paz. Durante los próximos meses veremos un reinicio de las negociaciones de paz entre la Atoridad Nacional Palestina de Abu Mazzen y el Gobierno de Netanyahu, nos dijeron varios periodistas israelíes.

Tras una semana de acaloradas discusiones sobre el conflicto y el concepto de verdad en situaciones bélicas, y cinco días vagando por Cisjordania, para mi hay dos puntos difícilmente rebatibles: 1) el Estado de Israel ha construido, tanto dentro de sus fronteras como en los territorios ocupados palestinos, un sistema de segregación que si no es igual al apartheid surafricano, se parece bastante. 2) El hastío provocado por la guerra y el enfrentamiento estéril permitirá algún día alcanzar una convivencia sin violencia. Una paz duradera y de bases fuertes parece, hoy por hoy, algo inalcanzable.

Entrevistas, charlas informales, caminatas, viajes en camión, furgoneta, autobús y coche, fotos, notas y reflexiones. Ahora toca ordenarlo todo y escribir. Lo tendréis todo aquí y en otros sitios de la galaxia cibernética.

1 comentario:

Carlos dijo...

grande andreu!

espero leer proximamente sobre tus reflexiones y experiencias en los territorios ocupados y ocupantes.

un abrazo

xarli.