martes, 25 de noviembre de 2014

"En México estamos viviendo una reedición de la guerra sucia"

Henning Schacht / Amnistía Internacional ©.
Teólogo, antropólogo y director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Guerrero es una voz reconocida en el activismo civil mexicano. En una reciente visita a Alemania, donde en 2011 fue galardonado por Amnistía Internacional por su labor en el violento Estado de Guerrero, Barrera no dudó en ligar a las más altas estancias del Gobierno federal con el crimen organizado y el narcotráfico. 

Señor Barrera, ¿por qué cree que el caso de los jóvenes de Ayotzinapa ha provocado tal reacción internacional, teniendo en cuenta que hace años que en México rigen la colusión entre instituciones y crimen organizado y la violación sistemática de los Derechos Humanos? 

Lamentablemente, en nuestro país la situación siempre se trata de ocultar. El mismo presidente de la República se deslindó de su responsabilidad en esta ocasión. Nadie creía que los estudiantes iban a desaparecer; todos pensábamos que a lo mejor se había refugiado en algún lugar ante la represión. Pero su desaparición provocó que los padres se comenzaran a concentrar, y desde ahí se gestó este movimiento de reclamo global por la presentación de los 43 jóvenes desaparecidos. 

¿Y por qué ha cobrado el caso de los jóvenes de Ayotzinapa tal dimensión? 

Porque en él se concentra una tragedia en la que están involucrados policías, el presidente municipal de Iguala y su esposa, porque hay omisión por parte del Gobierno federal y porque el ejército no impidió que ocurriese lo que ocurrió. El Estado mexicano en su conjunto, y sobre todo las instituciones encargadas de dar seguridad, fueron cómplices. Hay poderes fácticos en nuestro país que están influyendo en la manera de ejercer el poder, y de atentar contra la vida y los derechos fundamentales de la población. Sobre todo, cuando se trata de expresiones públicas de protesta, como en el caso de los normalistas de Ayotzinapa. O tal como ya ocurrió el 12 de diciembre de 2011, cuando policías estatales y federales mataron a dos estudiantes en Guerrero, crimen por el cual todavía no se ha castigado a nadie. 

¿Cómo cree que podría combatirse la galopante impunidad que sufre su país? 

En el caso concreto de Ayotzinapa, primero tiene que haber una investigación profunda con la asistencia técnica de expertos internacionales. Segundo, se tiene que arrancar de raíz la corrupción y se tienen que depurar las policías. No puede ser que sigamos dependiendo de agentes que están coludidos con el crimen organizado. En México no hay garantías de seguridad ni confianza en las autoridades. Somos un país de víctimas y desaparecidos. 

Seguir leyendo en Abc.es.

No hay comentarios: