domingo, 24 de agosto de 2014

Entrevista amb Gerhard Schick: “L'estat no és capaç d'entendre el que està passant als mercats"


“Un grup de només 147 empreses (…) exerceixen el control sobre gairebé el 40% dels actius dels consorcis transnacionals del tot el món”. “El 2010, els alts preus dels aliments (provocats per l'especulació) van condemnar 40 milions de persones a la fam i la pobresa més absoluta”. “Un 10 % dels alemanys posseeix el 66% de la riquesa del país (el 1970, era el 44%) (...) mentre que la meitat més pobra ni tan sols posseeix l'1,4% de la riquesa del país”. “La meitat de la població mundial té un 1% de la riquesa de tot el planeta, mentre el 10 % més ric posseeix la barbaritat del 86% de tota la riquesa mundial, i una elit de l'1%, el 46%”. 

Totes són cites extretes del llibre Machtwirtschaft. Nein Danke! Für eine Wirtschaft, die uns allen dient (Poder econòmic. No gràcies! Per una economia al servei de tots nosaltres), escrit pel polític i economista Gerhard Schick, membre de l'ala esquerra del partit Aliança 90/Els Verds i portaveu d'assumptes econòmics de la seva formació al Parlament d'Alemanya. A un país governat per una aclaparadora Gran Coalició –govern de concentració nacional format per conservadors i socialdemòcrates– i on l'oposició parlamentària (Die Linke i Els Verds) no arriba ni a un terç dels escons, les veus crítiques amb el denominat model alemany no abunden ni a les institucions ni als mitjans de comunicació de masses. El llibre de Schick, encara no traduït ni al català ni al castellà, ofereix una mirada crítica i carregada d'estadístiques i xifres sobre la cara B del model econòmic alemany (dúmping salarial, flexiseguretat i creixent desigualtats socials). Un patró que encaixa a la perfecció amb el neoliberalisme imperant.

Senyor Schick, quin és el principal objectiu del seu llibre?

L'objectiu principal és explicar el desenvolupament del que jo anomeno “poder econòmic” i intentar així generar un moviment d'oposició al poder creixent dels grans consorcis i dels mercats financers. Jo no puc assolir sol aquest objectiu d'oposició des del meu escó parlamentari, sinó que és necessari el suport de la societat.

Al llibre sosté que la manca de regulació estatal de l'economia de lliure mercat porta a situacions absurdes com, per exemple, milers d'habitatges buits a països on hi ha gent al carrer. Com alternativa proposa la recuperació de certes postures de la tradició del ordoliberalisme alemany. Ens podria explicar un poc més aquesta idea?

Durant els anys 40, encara durant la Segona Guerra Mundial, un grup de juristes i economistes es van reunir per debatre com hauria de ser l'ordre econòmic de l'Alemanya de postguerra. I es van adonar de l'important paper que havien jugat grans consorcis empresarials pel naixement i enfortiment del nacionalsocialisme. També van observar l'enorme poder polític dels trusts o càrtels als EUA i que el socialisme d'economia planificada no era una alternativa, perquè no era capaç de satisfer les necessitats materials de les persones.

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domingo, 10 de agosto de 2014

Reset Design: reiniciar el sistema creativo


Acudir a una embajada, no para solucionar un asunto burocrático ni para asistir a una encorsetada audiencia, sino para disfrutar de una exposición itinerante. Es lo que ocurre estos días en la Embajada de España en Berlín, que acoge hasta el próximo 22 de agosto la exposición Reset Design, new working models.

Organizada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la muestra parece encajar a la perfección con el espacio que la acoge: la oficina cultural de la Embajada ha reconvertido dos salas del imponente edificio, hasta ahora infrautilizadas (sólo se usaban para celebrar exámenes de la UNED), para organizar una muestra cuyo principal objetivo es el “reset del sistema creativo”, “reiniciar todo un sistema de relaciones entre dos mundos, el de los consumidores y el de los productores, cuya separación ya no es tan evidente como en el pasado”. 

Reset Design reúne el trabajo de diez pequeñas editoras españolas de mobiliario, iluminación y los más diversos accesorios para el hábitat. En un periodo de crisis como el actual, la creatividad y el emprendimiento son dos valores que sirven para compensar el tamaño de pequeñas empresas, cuya competencia en el mercado internacional siempre es difícil. 

La audacia de algunas de las piezas de la exposición no defraudará al visitante: por ejemplo, las butacas y tumbonas construidas a base de restos velas de barcos inservibles para la navegación, pero cuyo material es de excelente calidad y enorme resistencia; los bancos, mesas y alacenas ensambladas con diferentes tipos de maderas procedentes de demoliciones de edificios, andamios y palés aparentemente inservibles; o las lámparas, espejos y cuencos hechos a base de restos de café, un producto que hasta ahora parecía limitado a la industria alimentaria y cosmética. 

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sábado, 26 de julio de 2014

La "rebelión" de los pequeños cerveceros


Thorsten Schoppe, pequeño productor de cerveza, en su fábrica de Berlín®Andreu Jerez
En un país que no ha vivido una huelga general desde 1945, lo único que podría provocar un paro masivo sería un aumento drástico del precio de la cerveza. Está reflexión la podrá escuchar el residente extranjero en Alemania en la mesa de cualquier bar en la que un grupo de gente disfrute de su Feierabendbier (palabra compuesta que significa «cerveza de después del trabajo»). 

 Los alemanes tienen una merecida fama de amantes de la cerveza. No en vano, su país produjo 95 millones de hectolitros en 2011, según datos de The Brewers of Europe, asociación europea de la industria cervecera. Sin embargo, las estadísticas absolutas engañan: los alemanes «sólo» consumieron 107 litros de cerveza por cabeza en 2011 y ocupan así la tercera posición en Europa, por detrás de República Checa y Austria. 

 Pese a que Alemania esté en el «top 3» de las naciones cerveceras europeas, una mirada a las estadísticas acumuladas rebaja el optimismo: el consumo cayó sin pausa entre 2007 y 2011. Y esa tendencia no parece que vaya a cambiar: en 2013, la producción disminuyó un 2 por ciento respecto al año anterior. La industria cervecera alemana aprovecha así cualquier oportunidad para vender su productocomo la bebida nacional por excelencia.

Pero no todos los productores germanos parecen igual de preocupados por el decreciente consumo: pequeñas marcas vienen ganando fuerza durante los últimos años en Alemania y levantan un interés cada vez mayor entre los medios y el público en general. Es el caso de Thorsten Schoppe, creador de una cerveza berlinesa de autor que lleva su apellido y cuya demanda supera holgadamente la capacidad de producción de su modesta fábrica.

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viernes, 18 de julio de 2014

El aniversario de un símbolo


Con un torrente de felicitaciones tanto en los redes sociales como en los medios de comunicación tradicionales. Así ha vivido Alemania el aniversario de la canciller Angela Merkel, que cumplió ayer 60 años. Una gobernante que por su estilo y sus objetivos éxitos políticos se ha convertido en todo un símbolo de la locotomora económica europea y también de la defensa a ultranza de la austeridad como política económica sin aparentes alternativas. Un símbolo que muy probablemente pasará a la historia europea y mundial por sus aduladores incondicionales y pese a sus más acérrimos detractores.

Señora No”, “canciller de hierro” o “canciller tefón”. Muchos son los nombres que Merkel ha recibido por su manera de gobernar Alemania y de liderar Europa. “Ni los estudios de demoscopia, ni sus socios políticos ni sus rivales se aclaran con ella, y eso hace que crezcan su fama y su mito. Merkel deja que los debates sigan su curso y que los fuegos se consuman, y la gente tiene así la impresión de que ella se ocupa de que nada ocurra”, escribía esta semana un columnista del diario regional «Aachener Zeitung».

Un carácter que parece perfecto para un pueblo como el alemán, mayoritariamete conservador y poco amante de la improvisación y las sorpresas. Sin grandes gestos ni una dialéctica brillante, y con un perfil más bien bajo que unos consideran señal de solidez política y otros, de simple mediocridad; así se ha aupado la heredera política de Helmut Kohl a lo más alto de la democracia cristiana alemana, de donde nadie parece capaz de bajarla. Es más: Merkel no desmiente ni confirma su candidatura para una cuarta legislatura.

Sin embargo, su estilo parsimonioso e incluso a veces pasivo también tiene una cara B: la incapacidad de Merkel de explicar a su propio pueblo la crisis de deuda europea ha permitido que los euroescépticos de Alternativa para Alemania (AfD) se hayan hecho hueco a la derecha de la coalición conservadora (CDU-CSU) que lidera. Un logro del euroescepticismo político alemán que contradice la célebre frase del exlíder socialcristiano bávaro Franz Josef Strauß: “A la derecha de la CSU no puede haber ningún partido democráticamente legítimo”. Pues ya lo hay.